Ni estanques ni piscinas: el mosquito tigre prefiere este rincón del jardín para reproducirse y nunca se aleja más de cien metros

El calor del verano acelera la reproducción y la actividad de los mosquitos, que encuentran en cualquier pequeña acumulación de agua el lugar perfecto para poner sus huevos

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Un mosquito tigre (AdobeStock)

En verano, la subida de las temperaturas lleva a abrir las ventanas más y a pasar más tiempo fuera. También en verano, la subida de temperaturas favorece una mayor proliferación de mosquitos: el calor acelera sus ciclos vitales y hace que piquen más.

Aunque su longevidad individual disminuye, acelera su ciclo reproductivo, lo que provoca un aumento de la población total de la colonia. En verano, el que se den las dos cosas a la vez supone que más de una mañana uno tendrá que amanecer con alguna roncha y su picor, en tobillos o muñecas o cualquier hueco minúsculo que hubiese quedado descubierto durante la noche para deleite del mosquito tigre (Aedes albopictus) - o idealmente de alguno que no sea ese - en su frenesí alimenticio.

Del mosquito tigre, en particular, suele asumirse que debe haber venido de alguna charca o zanja desde algún lugar que quede relativamente lejos - ajustando al mosquito - y que poco puede hacerse para evitar que aparezca. En realidad, de acuerdo con lo publicado en Sciencepost.fr, el ciclo vital de este insecto no suele empezar en ningún cuerpo de agua propiamente dicho, sino más bien en pequeños charcos que pueden encontrarse fácilmente en cualquier vivienda. El mosquito tigre no viene del estanque del vecino, sino que nace en casa.

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Imagen de un mosquito tigre (RENTOKIL INITIAL)

Los mosquitos tigre viven toda su vida en el mismo radio de 100 metros

El éxito reproductivo del mosquito tigre está ligado a su capacidad para aprovechar cualquier pequeña acumulación de agua. Fondos de bandejas de macetas, algún cubo, el hueco que surge de la pendiente entre dos baldosas en desnivel, canaletas atascadas, depósitos de agua de lluvia sin cubrir, fuentes ornamentales sin mantenimiento, incluso en el tapón de una botella: el mosquito tigre suele depositar entre cuarenta y ochenta huevos en cualquier recipiente donde se acumule agua.

A lo largo de su vida, el mosquito tigre apenas se mueve: rara vez se aleja más de cien metros de su lugar de nacimiento. Esto significa que la mayoría de los ejemplares que aparecen en jardines y terrazas han nacido en las inmediaciones, por lo que si a uno le pica un mosquito tigre en el jardín, si no ha nacido en la propia casa, lo habrá hecho en la del vecino de al lado.

Sabiendo, entonces, que la colonia queda siempre a mano: hay formas de evitar que estar en el jardín se convierta en un suplicio que deja secuelas, si bien asumibles, en el hueco entre la pernera y el calcetín. En realidad, el peligro de una picadura de mosquito tigre reside más en la capacidad de transmisión de enfermedades, como el dengue, el Zika o la fiebre amarilla, que en el picor temporal de la roncha. Además, una picadura de mosquito tigre - y suele picar varias veces - puede provocar otros síntomas como fiebre, dolor en las articulaciones, dolor de cabeza, intolerancia a la luz, o enrojecimiento facial y corporal.

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Y sin hacer demasiado esfuerzo, además, aunque difícilmente habrá un remedio infalible y lo más probable es que al final del verano alguna que otra cena se acabe sirviendo del tobillo. Pero si uno se asegura de que no quede agua acumulada en ninguna parte y cubre cualquier lugar en el que pueda acumularse, dificultará que surja una colonia de estos insectos.