El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha ordenado paralizar el derribo del restaurante Baobab, un mítico edificio del barrio de Lavapiés que va camino de convertirse en un hotel cápsula. El juzgado ha estimado las medidas cautelares solicitadas por el grupo socialista, que considera que continuar con las obras podría provocar un daño irreversible en los inmuebles.
La sentencia no entra en el fondo del asunto, pero detiene el derribo del Baobab para poder estudiar el recurso presentado. El auto establece que, de continuar los trabajos de demolición, iniciados a finales del mes de mayo, el objeto del recurso perdería sentido antes de que pudiera resolverse.
El conflicto del Baobab se remonta a inicios del 2026, cuando el Ayuntamiento de Madrid suspendió cautelarmente el derribo tras una denuncia del Grupo Municipal Socialista ante la Fiscalía por un posible daño al patrimonio madrileño. Desde el grupo socialista, se considera que el inmueble debería estar protegido como Bien de Interés Cultural (BIC). En sus escritos remitidos al Área de Urbanismo, Medioambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, aseguran que existe “documentación original y fidedigna” que remonta su construcción al Madrid de 1652. Sería, por tanto, uno de los pocos ejemplos del caserío tradicional de la Villa de Madrid todavía en pie.
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Del Baobab a un hotel cápsula
El edificio se convirtió en 2005 en el Baobab, un restaurante senegalés regentado por Ibu Ndiaye que durante dos décadas fue el punto de encuentro de la comunidad africana de Lavapiés. En 2020, se vieron obligados a cerrar al terminar su contrato de alquiler.
Los inmuebles fueron adquiridos posteriormente por el promotor Javier González Herráez para desarrollar un hotel cápsula de 288 plazas gestionado por SmartRental. El proyecto incluía habitaciones en cubículos, espacios comunes, restaurante, patio interior y una terraza con spa y piscina, y contaba con licencia municipal y con un dictamen favorable de la Comisión para la Protección del Patrimonio Histórico emitido en 2020.
La paralización acordada en enero quedó supeditada a la valoración de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid. El pasado 22 de mayo, ese organismo concluyó que los inmuebles no tenían un valor cultural que justificara su protección y levantó la suspensión cautelar, lo que permitió reanudar las obras de demolición.
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El Grupo Municipal Socialista recurrió esa resolución al sostener que los edificios podrían formar parte del caserío tradicional madrileño y reunir valores históricos y arquitectónicos relevantes. El recurso se apoya en un informe pericial elaborado por especialistas en arquitectura y patrimonio que afirma que ambos inmuebles podrían corresponder, “con altísima probabilidad”, a construcciones originales de los siglos XVI o XVII.
Ese informe recoge que los edificios están documentados desde el Plano de Teixeira de 1656 y que conservan elementos característicos de la arquitectura histórica madrileña. El documento también cuestiona los argumentos empleados por la administración autonómica para descartar su protección.
EL TSJM escuchará los argumentos de los socialistas madrileños y, para ello, ha ordenado una vez más la suspensión cautelar del derribo del Baobab. “No es definitivo, pero nos da un poco más de tiempo para demostrar el valor de estos inmuebles”, ha celebrado en sus redes sociales el diputado Antonio Giraldo.
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