Lara Hernández afronta una rebelión interna en Sumar: las denuncias en su contra se acumulan y el goteo de dimisiones en la dirección del partido no cesa

La marcha de la responsable de Organización culmina meses de tensiones, enfrentamientos y bajas en la cúpula de la formación, que llega a su tercer congreso en tres años inmersa en una batalla por el control de la organización

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Lara Hernández y los dirigentes de Sumar que han dimitido (Montaje Infobae)

La renuncia de Laura Moreno como secretaria de Organización de Movimiento Sumar ha puesto nombre y apellidos al deterioro interno que desde hace meses sacude al partido fundado por Yolanda Díaz. Su salida, conocida este martes, no es un episodio aislado ni una discrepancia puntual. Llega después de una sucesión de dimisiones que han afectado a algunos de los principales rostros de la organización y que han ido vaciando progresivamente la estructura del partido a las puertas de una asamblea extraordinaria llamada a decidir su futuro.

Moreno abandona el cargo apenas unas semanas antes de que Movimiento Sumar celebre su tercer congreso en apenas tres años de existencia. Un proceso convocado en medio de fuertes tensiones internas y que nació impulsado por la presión de los sectores críticos con la actual coordinadora general, Lara Hernández. A día de hoy, ni siquiera está claro si la cita servirá únicamente para redefinir la hoja de ruta política de la organización o si acabará desembocando también en una batalla por el liderazgo.

La ya ex secretaria de Organización presentó formalmente su renuncia el pasado 25 de mayo para regresar a su actividad profesional como docente. Sin embargo, lo verdaderamente relevante no ha sido su marcha, sino el contenido de la carta con la que se despidió de la dirección del partido.

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En ese escrito, Moreno revela la existencia de una investigación interna abierta contra Lara Hernández por supuestos comportamientos hacia varios trabajadores de la organización. Según explica, el procedimiento parte de una denuncia impulsada por seis dirigentes institucionales y orgánicos que trasladaron las quejas de varios empleados. Además, acusa a la coordinadora de haber cometido un supuesto “fraude” durante el proceso constituyente de Movimiento Sumar en la Comunitat Valenciana para favorecer a una candidatura afín.

Desde el entorno de Hernández rechazan de forma rotunda ambas acusaciones. Sostienen que se trata de una campaña organizada para erosionar su liderazgo antes de la asamblea y niegan cualquier comportamiento inadecuado con trabajadores del partido. Respecto al conflicto valenciano, argumentan que la revisión del proceso respondió precisamente a un intento de manipulación del censo por parte del sector crítico.

Más allá del cruce de acusaciones, la salida de Moreno se ha convertido en el último capítulo de una crisis que lleva meses desarrollándose en silencio y que ha terminado por aflorar públicamente.

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Una dirección que se ha ido vaciando

La historia reciente de Movimiento Sumar puede leerse, en buena medida, a través de las sucesivas dimisiones de quienes han ocupado puestos de responsabilidad dentro del partido.

La primera gran sacudida llegó en junio de 2024. Apenas unos meses después de haber sido elegida oficialmente como coordinadora general, Yolanda Díaz anunció su dimisión tras el mal resultado obtenido por Sumar en las elecciones europeas. La vicepresidenta segunda del Gobierno asumió la responsabilidad política de la derrota y abandonó la dirección orgánica de la formación, aunque permaneció en el Ejecutivo. Aquella decisión marcó un punto de inflexión. El proyecto político creado alrededor de la figura de Díaz se veía obligado a buscar un nuevo equilibrio justo cuando empezaban a hacerse visibles las tensiones internas sobre el modelo organizativo y el reparto de poder dentro del espacio político.

La coordinadora general de Sumar, Lara Hernández (Jesús Hellín - Europa Press)

La reorganización culminó en marzo de 2025 con la elección de Lara Hernández y Carlos Martín como nuevos coordinadores generales. Sin embargo, la nueva dirección nunca logró transmitir una imagen de estabilidad.

Antes incluso de esa asamblea ya había abandonado la organización una de las figuras más visibles del proyecto, la escritora y filósofa Elizabeth Duval, que ejercía como portavoz y responsable de Comunicación. Su salida fue interpretada entonces como una decisión personal y política, pero con el paso del tiempo se ha convertido en una de las voces más críticas con la situación interna de la formación.

El siguiente golpe llegó apenas cinco meses después de la elección de la nueva dirección. En agosto de 2025, Carlos Martín presentó su dimisión como cocoordinador general. Su marcha dejó a Lara Hernández al frente del partido en solitario, pese a que los estatutos de la organización contemplan una dirección paritaria. Desde entonces, la vacante nunca fue cubierta.

La sensación de provisionalidad se fue instalando progresivamente en la organización mientras aumentaban las discrepancias internas y se debilitaba una estructura que nunca llegó a consolidarse plenamente.

Las últimas bajas y el debate sobre el liderazgo

La crisis se aceleró durante las últimas semanas. El pasado 26 de mayo presentó también su dimisión David Comas, secretario de Comunicación del partido. Apenas un día antes había hecho lo propio Laura Moreno desde la Secretaría de Organización. Dos bajas consecutivas que afectaban directamente a áreas clave de la estructura interna y que evidenciaban el momento de máxima fragilidad que atraviesa Movimiento Sumar.

La acumulación de salidas ha alimentado las críticas de antiguos dirigentes y cuadros de la organización. Algunas de las personas que han pasado por puestos de responsabilidad dentro del partido apuntan al deterioro del clima interno y al estilo de liderazgo de Lara Hernández como uno de los factores que explican la situación actual.

La más explícita ha sido Elizabeth Duval. A través de varios mensajes publicados en redes sociales, la ex dirigente recordó que ella misma abandonó la coordinación de Comunicación de Sumar hace más de un año y señaló que, desde entonces, ha habido un goteo de dimisiones. “¡Me pregunto quién será responsable del destrozo!”, ha escrito.

La escritora y filósofa ha ido todavía más lejos en un segundo mensaje, en el que ha reclamado abiertamente la salida de Lara Hernández. Duval ha sostenido que la coordinadora lleva meses vulnerando los estatutos de la organización y ha asegurado que, a su juicio, una dirigente sobre la que pesa una investigación interna por presunto acoso laboral y que además ha sido acusada de fraude en unas primarias internas por su propia ex secretaria de Organización “debería dimitir y no presentarse a la siguiente Asamblea de Sumar”.

La ministra de Trabajo y líder de Sumar, Yolanda Díaz, renuncia a su candidatura para las próximas generales de 2027.

Todo ello ocurre además en un momento especialmente delicado para el conjunto del espacio político. Movimiento Sumar ha ido perdiendo peso dentro de la coalición desde la salida de Yolanda Díaz de la dirección orgánica y, más recientemente, tras el anuncio de la vicepresidenta de que no encabezará la candidatura en las próximas elecciones generales.

Mientras la izquierda alternativa trabaja en la construcción de una futura alianza electoral junto a Izquierda Unida, Más Madrid y los Comuns, el partido que nació como instrumento político del llamado ‘yolandismo’ afronta una de las mayores crisis de su corta trayectoria, con buena parte de los principales dirigentes que ocuparon puestos clave durante los últimos dos años fuera ya de la primera línea de la organización.