Desde que Henar Álvarez pasó de La 2 a La 1, en RTVE, Al cielo con ella no ha dejado de aspirar a lo más alto. Ese cielo que parece no tener, ha llevado a la presentadora hasta el otro lado del Atlántico, en San Francisco (Estados Unidos), hogar de acogida de Isabel Allende (Lima, Perú, 84 años). La escritora, prima segunda del expresidente chileno Salvador Allende, ha defendido su manera de vivir en un programa marcado por el desnudo de la presentadora al inicio del programa y su ya habitual alegato feminista.
A lo largo de la entrevista, Isabel Allende ha cargado contra Trump su política migratoria. En especial, la escritora ha señalado a Stephen Miller como una figura decisiva en la política migratoria de Estados Unidos, una conversación en la que también ha vinculado esa crítica con su defensa de la democracia y el feminismo. La escritora chilena de 84 años ha asegurado que detesta a Donald Trump, aunque ha advertido de que el odio “le resbala”, y ha reservado su condena más concreta para Miller, al que ha descrito “como Rasputín” y como “el monje negro” que “ha hecho tanto daño” al país donde vive.
El encuentro ha servido además para recorrer varios asuntos centrales en la trayectoria pública y literaria de Allende. La autora ha abierto la conversación con una reflexión sobre la desigualdad entre hombres y mujeres y ha dicho que le ha costado “84 años conseguir, lo que los hombres consiguen en la mitad de tiempo y esfuerzo”. Allende también ha abordado la adaptación audiovisual de La casa de los espíritus, cuyo estreno reciente en formato de serie ha centrado otra parte de la charla.
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Isabel Allende explica su papel en la adaptación de ‘La casa de los espíritus’: “No es mi oficio”
“He participado vagamente en la producción, leí los guiones, estuve para cualquier consulta, pero les di toda la libertad del mundo para hacer lo que quisieran. Es un lenguaje tan diferente al de la literatura que no es mi oficio”, ha apuntado Allende en un intento por explicar cuál ha sido su papel dentro de la serie basada en su libro. La autora ha recordado además la reacción inicial de su familia cuando publicó la novela: parte de sus allegados se molestó por el contenido político del libro y por la forma en que retrataba a una familia con miembros “muy conservadores y católicos” que “apoyaron la dictadura completamente”. La autora ha concluido que “se les pasó cuando salió la película. Todos se reconciliaron con la historia oficial de la familia que era Hollywood”.
Otro de los ejes de la entrevista ha sido su conciencia feminista, que Allende ha situado en la infancia. La escritora ha explicado que su madre le decía que era “poco femenina” y que debía buscarse “un buen marido”, una expectativa frente a la que reaccionó tomando como referencia la independencia que identificaba en la figura de su abuelo. “He tenido tres y los he mantenido a los tres. Veía vulnerable a mi mamá, su padre y su hermano la mantenían, la veía frágil, pobre, y no quería ser así, quería ser como mi abuelo”, ha relatado Allende.
La democracia “es mucho más frágil de lo que creemos”, ha asegurado Allende
En la conversación, Allende ha enlazado su experiencia biográfica con una lectura política más amplia sobre la fragilidad democrática. La escritora, nacida en 1942, ha afirmado que ha vivido numerosos ataques contra ese sistema y ha defendido que solo se valora plenamente cuando se pierde. “Es mucho más frágil de lo que creemos, solo se aprecia cuando la perdemos, como la salud”, ha ejemplificado. “En Chile se perdió en 24 horas, pero en otras partes se va minando desde la base. Eso es lo que veo que pasa en Estados Unidos”, ha señalado en la entrevista.
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Esa idea ha desembocado en una reflexión sobre el odio político y en su mención directa a Donald Trump. Allende ha recomendado a Henar Álvarez no cargar con “mochilas de odio y rabia” porque “son muy pesadas”, antes de poner su propio ejemplo personal. “Yo odio a Trump, pero a él le resbala”, ha dicho la escritora.