Supervivientes está considerado por muchos como el reality más duro de la televisión española. El hambre, el aislamiento, las pruebas extremas y la convivencia convierten cada edición en una auténtica prueba física y mental para sus concursantes.
Hablamos con Alejandro Nieto, ganador de Supervivientes 2022, sobre los secretos que no se ven en pantalla, las trampas que pueden producirse en Honduras, el impacto que tuvo el programa en su vida y por qué considera que el formato ha perdido parte de su esencia original.
¿Después de Supervivientes has notado consecuencias físicas o psicológicas que todavía arrastres a día de hoy?
No te voy a engañar, Supervivientes te deja bastante tocado psicológicamente. Recuerdo que salí con mucha ansiedad por la comida. Pensaba constantemente en cosas que quería comer y, cuando veía comida, sentía la necesidad de aprovecharla. Al principio, si sobraba algo y nadie lo quería, me lo terminaba comiendo yo. Ahora lo veo y me parece una paranoia, pero en ese momento era una sensación muy real.
PUBLICIDAD
¿Cuánto tiempo te duró ese efecto rebote?
Entre cuatro y cinco meses. Todos salimos diciendo que vamos a comer libremente durante unas semanas y luego volveremos a cuidarnos, pero eso casi nunca pasa. El efecto rebote es muy fuerte y puedes recuperar muy rápido todo el peso perdido. Además, yo he notado que desde entonces me cuesta más adelgazar que antes.
En esta edición se ha vuelto a hablar mucho de las trampas. ¿Es realmente fácil robar comida en ‘Supervivientes’?
Hay más oportunidades de las que la gente cree. Por la noche hay menos movimiento y siempre puede haber momentos en los que alguien aproveche un descuido. Recuerdo que Kiko Matamoros, por ejemplo, si veía algo de comida después de una prueba de recompensa, intentaba cogerlo antes de que acabara en la basura.
PUBLICIDAD
Nosotros también hicimos alguna travesura. Cuando llevas semanas pasando hambre entiendes perfectamente por qué pasan estas cosas. Recuerdo que una vez conseguí un croissant relleno de carne y para mí aquello fue como si me hubiera tocado la lotería.
¿Por qué crees que Supervivientes está perdiendo espectadores en los últimos años?
Porque creo que se está apostando demasiado por la polémica. La gente quiere ver supervivencia: cómo consiguen comida, cómo hacen fuego o cómo soportan condiciones extremas. Eso era la esencia del programa.
PUBLICIDAD
Ahora muchas veces se intenta alargar conflictos o buscar broncas que ya estaban resueltas para generar más contenido. Entiendo que es televisión y que forma parte del formato, pero creo que el público echa de menos más supervivencia y menos salseo. Para mí, Supervivientes está perdiendo su esencia precisamente por eso.
Tania Medina y tú acabáis de lanzar un proyecto relacionado con el bienestar y el fitness. ¿Cómo surgió la idea?
(Ríe) Trabajar con Tania es lo peor porque es muy mandona. Pero la verdad es que estamos muy ilusionados. La idea nació cuando ella descubrió el Pilates Reformer. Tiene horarios muy complicados por El precio justo y encontró en esta disciplina una forma muy eficaz de entrenar.
PUBLICIDAD
Llevábamos tiempo pensando en emprender juntos y cuando lo probé entendí por qué le gustaba tanto. Encontramos un local y todo fue encajando. El proyecto se llama ‘Ramé’, un nombre que eligió ella y que tiene un significado muy especial.
Lleváis casi nueve años juntos y siempre os preguntan por la boda. ¿Existe demasiada presión sobre las parejas famosas?
Sí, totalmente. Parece que si no te casas tienes que estar dando explicaciones constantemente. Yo siempre digo que ya comparto mi vida con Tania, vivimos juntos y tenemos proyectos en común. No necesito demostrar nada más.
PUBLICIDAD
Una boda puede costar muchísimo dinero y, sinceramente, prefiero invertirlo en algo que nos aporte futuro. No descarto casarme algún día, pero no es algo que me quite el sueño.
Si pudieras volver al Alejandro que empezó en televisión, ¿qué consejo le darías?
Le diría que tuviera más cuidado con la gente y que no fuera tan confiado. Mi paso por la televisión ha sido una montaña rusa. Me han querido mucho y también me han criticado mucho. Con el tiempo aprendes quién merece la pena y quién no.
PUBLICIDAD