Hoy era una fecha señalada en el juicio sobre la ‘Operación Kitchen’ en la Audiencia Nacional. El exministro del Interior Jorge Fernández Díaz ha negado cualquier implicación en el supuesto espionaje al extesorero del PP, Luis Bárcenas. Fernández Díaz ha asegurado que solo supo de la existencia de esta operación tras verla en los medios de comunicación y que nadie del partido le trasladó inquietudes respecto a la información que Bárcenas pudiera tener.
En su declaración, el exministro —para quien la Fiscalía solicita 15 años de prisión— ha recalcado que nunca ordenó ninguna acción para obtener datos confidenciales del extesorero. También ha subrayado que no tuvo conocimiento de que Bárcenas poseyera información sensible ni recibió avisos sobre ello por parte de compañeros del PP. Solo ha respondido las preguntas de su abogado y del tribunal. “La verdad nos hace libres”, ha asegurado en su declaración.
Debate sobre la autenticidad de los mensajes
Durante la sesión, el tribunal ha puesto el foco en los mensajes de texto atribuidos a Jorge Fernández Díaz y enviados supuestamente a Francisco Martínez, entonces secretario de Estado de Seguridad. En dichos mensajes se informaba sobre el clonado de los dispositivos electrónicos de Luis Bárcenas y los avances en la obtención de información relevante, hechos que la investigación sitúa en octubre de 2013.
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Fernández Díaz ha negado la autoría de estos textos, alegando que “jamás” pudo enviar mensajes sobre una operación cuya existencia desconocía. Según su declaración, tampoco le parecía lógico que el ministro informara al secretario de Estado sobre cuestiones operativas, defendiendo que corresponde al “número dos” informar al “número uno”.
Por su parte, Martínez presentó ante notario los mensajes para certificar su recepción, aunque el perito informático propuesto por la defensa del exministro ha advertido de posibles “indicios de manipulación” y ha asegurado no poder garantizar que Fernández Díaz fuera realmente el emisor. El tribunal también ha repasado el contexto de los mensajes, que coinciden con el clonado de dispositivos de Bárcenas en una cafetería de Madrid, según confirmaron agentes policiales implicados.
Negación de pagos y desconocimiento de los fondos
El exministro, además, ha rechazado cualquier vinculación con la gestión o autorización de pagos provenientes de fondos reservados. Estos fondos, según los investigadores, se habrían utilizado para retribuir a Sergio Ríos, el chófer de Bárcenas, por su papel como confidente policial. Fernández Díaz ha insistido en que no firmó ningún documento ni participó en la gestión de esos recursos, resumiendo su implicación con un “nada de nada”.
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Tampoco reconoció indicaciones hacia el comisario José Luis Olivera para presionar al inspector Manuel Morocho, encargado de la investigación de la trama Gürtel. Fernández Díaz ha reiterado que solo conoció a Morocho durante el desarrollo de este proceso judicial. Además, ha restado credibilidad a los mensajes atribuidos a él, argumentando que nunca ha utilizado la letra “K” en sus comunicaciones, ni entonces ni en la actualidad.