En la infancia, la caída de los dientes de leche es uno de los momentos más esperados y temidos. Para muchos niños supone el inicio de una nueva etapa, mientras que para los padres suele generar ciertas dudas sobre si el proceso ocurre dentro de los tiempos normales.
Según explica la Clínica Mayo, los dientes temporales, conocidos popularmente como dientes de leche, comienzan a aflojarse para dejar espacio a la dentadura permanente. Sin embargo, el calendario puede variar ligeramente de un niño a otro. En algunos casos el proceso empieza un año más tarde sin que ello implique un problema de salud.
Por lo general, los primeros dientes en caer son los incisivos centrales inferiores, es decir, los dos dientes frontales de abajo. Poco después suelen desprenderse los incisivos centrales superiores. A medida que el niño crece, el recambio dental continúa con los incisivos laterales, los primeros molares, los caninos y finalmente los segundos molares.
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Aunque cada menor tiene su propio ritmo de desarrollo, los especialistas coinciden en que la pérdida de los primeros dientes suele comenzar alrededor de los 6 años. La mayoría de los niños completan este proceso hacia los 12 o 13 años, momento en el que ya cuentan con casi todos sus dientes permanentes. Durante esos años es habitual que convivan piezas temporales con definitivas, una imagen muy característica de la infancia.
¿Por qué se caen los dientes?
Los expertos de la Clínica Mayo recuerdan que los dientes de leche cumplen una función mucho más importante de lo que muchas veces se cree. Además de ayudar en la masticación y en el aprendizaje del habla, sirven como guía para que los dientes permanentes erupcionen correctamente. Por eso, mantenerlos sanos desde edades tempranas es clave para evitar problemas futuros.
En algunos casos, un niño puede perder un diente antes de tiempo debido a caries o accidentes. Cuando esto ocurre, los especialistas advierten que los dientes cercanos pueden desplazarse hacia el espacio vacío y provocar apiñamiento dental. También puede suceder que el diente permanente aparezca antes de lo previsto. Por esta razón, las revisiones odontológicas periódicas son fundamentales para controlar que el desarrollo de la dentadura sea adecuado.
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Cuidar lo dientes desde la infancia
La alimentación también influye directamente en la salud dental. Los especialistas aconsejan limitar el consumo frecuente de alimentos ricos en azúcar y carbohidratos simples, como golosinas, refrescos o galletas saladas, ya que favorecen la aparición de caries. En cambio, bebidas como el agua y la leche son consideradas opciones más saludables para proteger los dientes.
Además de los cuidados diarios, las visitas regulares al dentista permiten detectar posibles problemas antes de que se agraven. Así, el seguimiento profesional ayuda a comprobar que los dientes permanentes crecen en la posición correcta y que la mordida se desarrolla de forma adecuada.
Aunque la caída de los dientes de leche forma parte natural del crecimiento, cada niño vive este proceso de manera diferente. Algunos esperan con ilusión la visita del Ratoncito Pérez, mientras que otros sienten nervios o incomodidad al notar un diente flojo. Por ello, los expertos recomiendan acompañar el momento con tranquilidad y evitar forzar la extracción de un diente si todavía no está listo para caer.
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