Los ganaderos españoles reciben cada vez menos dinero por sus productos, una realidad que choca de frente con el aumento de los precios que se vive en los supermercados españoles. Según han destacado desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), el cerdo que los productores venden a 1,30 euros el kilogramo se encuentra en el lineal a 6,90 euros el kilogramo, lo cual sitúa la diferencia entre lo que gana la granja y lo que paga el consumidor en un 431%.
Los datos surgen del Índice de Precios Origen-Destino de los alimentos (IPOD) elaborado por COAG, que plasma cómo de abril de 2024 a abril de 2026 el precio de la carne de cerdo pasa de tener una diferencia origen destino de 252% a 431%, lo que evidencia la creciente brecha entre lo que cobra el ganadero y lo que paga el consumidor final.
Según COAG, en abril de 2024 los ganaderos recibían por cada kilo de cerdo 1,83 euros, mientras que en destino (supermercado) el precio era de 6,45 euros por kilo, existiendo una diferencia de 4,62 euros por kilo (352%). Actualmente, en abril de 2026, la situación ha cambiado tanto para productores como consumidores. El ganadero cobra 1,30 euros por kilo, un 28,9% menos que hace dos años, mientras que el consumidor paga 6,90 euros el kilo (6,9% más que en 2024).
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Ganaderos y consumidores, sin beneficios en los precios
Según ha puntualizado la coordinadora, los datos del IPOD evidencian que la bajada del precio en el origen no se ha trasladado en ningún momento al consumidor, sino que, al contrario, “mientras el ganadero venía sufriendo una caída continuada de sus ingresos a lo largo de 2025 y principios de 2026, el precio en el supermercado no solo se mantenía estable sino que seguía subiendo, marcando su máximo histórico en abril de 2026”.
La reducción en el precio del campo y el aumento para el consumidor supone para la asociación “una transferencia neta de rentas desde el productor hacia la cadena de distribución e industria cárnica”. Además, los ganaderos reciben menos por sus productos en un momento en el que los precios se han disparado para sus producciones como consecuencia de la guerra en Oriente Medio, según ha destacado COAG.
Ante este aumento de precios para los consumidores finales y bajadas de ingresos para el campo, la coordinadora ha exigido al Ministerio de Agricultura y al Director General de Alimentación, José Miguel Herrero, la actualización y publicación de los estudios de cadena de valor y costes de los alimentos básicos más consumidos. En el caso del porcino, el último estudio publicado es de 2013, “con datos totalmente obsoletos de márgenes y costes de cada eslabón”, han indicado.
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Según COAG, este reclamo no es nuevo, sino que se trata de una petición de “hace años”, para que el Ministerio desarrolle estudios rigurosos de cadena a través del Observatorio de la Cadena Alimentaria, así como la recuperación de la publicación oficial de precios origen–destino que el propio ministerio realizaba hasta 2017. “Es una forma de fortalecer la transparencia desde lo público. Esos estudios dejaron de realizarse. Y con ello, el Estado dejó de ofrecer una referencia clara y accesible sobre cómo evolucionan los precios a lo largo de la cadena. Es una dejación de funciones negligente”, han concluido.