Un padre acusado de maltratar a sus dos hijas y amenazarlas con una ballesta: “Te quedas despierta hasta que te sepas el alfabeto, ballena”

Los padres se estaban separando y vivían en casas distintas

Una niña asustada. (Freepik)

Las niñas tenían 8 y 10 años cuando, según la acusación, su propio padre las sometió a un régimen sistemático de miedo, humillación y violencia. El suceso se dio en Italia, concretamente en la ciudad de Chieti (centro este del país).

El hombre, de 45 años, se enfrenta ahora a un proceso penal por maltrato continuado en el ámbito familiar, cuya pena base asciende a los seis años. La gravedad de las acusaciones ha llevado a que el caso pase de un juzgado unipersonal a un tribunal colegiado, según ha revelado Il Messaggero.

La decisión se adoptó durante una audiencia destinada a la admisión de pruebas, a la que el acusado no compareció. Está representado por el abogado Giulanca Lanciano. Las niñas vivían con su padre mientras duraba el proceso de divorcio. La primera vista ante el tribunal tendrá lugar el próximo 19 de mayo.

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Amenazadas con una ballesta

El episodio más grave que ha relatado la acusación se produjo precisamente durante ese período de separación. Según el escrito del fiscal, el hombre no quería que sus hijas viesen a su madre y llegó a usar una ballesta como instrumento de intimidación. Les advertía de que utilizaría el arma “si iban con ella”.

Pero la presión no se limitó solo al hogar. El padre habría obligado a las menores a declarar ante el tribunal civil (el que tramita el divorcio) que querían quedarse con él, en contra de su voluntad, y a decir a la policía que era su madre quien las maltrataba y que no deseaban irse con ella.

Una ballesta. (Propstore)

Vómitos, golpes y castigos humillantes

El relato de los hechos incluye episodios de especial dureza. A la hija menor (8 años), que había devuelto un plato de lentejas que no le gustaban, se le habría obligado a volver a comer su propio vómito.

A la mayor (de 10), en otra ocasión, fue golpeada por no poder contener sus necesidades y, como castigo, tuvo que permanecer de pie en medio de la habitación y lavar la ropa sucia a mano.

El régimen de control se extendía a la rutina diaria: durante las comidas, las niñas debían mantener las manos sobre la mesa y tenían prohibido ir al baño. El incumplimiento de cualquier norma se saldaba con golpes y gritos.

“Te quedas despierta hasta que te sepas el alfabeto, ballena”. Así se dirigía el padre a la hija pequeña haciendo los deberes. Las dos menores fueron llamadas repetidamente “ballena”, “cabra negra”, “cerda”, “estúpida” e “idiota”.

Una de las batallas que la extrema derecha pelea de manera insistente es negar el término “violencia machista” para denominarla “violencia doméstica” o “violencia intrafamiliar”. Son distintas formas de referirse a un mismo hecho, lo importante son los matices

Tres denuncias

El proceso penal arranca a partir de tres denuncias presentadas por la madre. Sin embargo, fue clave la intervención del juez civil encargado de la separación, quien remitió a la Fiscalía, junto con la documentación, un informe técnico sobre la situación de las menores.

La madre, que ejerce la patria potestad y está asistida por la abogada Manuela D’Arcangelo, no estuvo presente en la última audiencia. Se ha personado como acusación particular y reclama una indemnización de 100.000 euros por los daños sufridos. El juicio se prevé extenso: la Fiscalía presentará once testigos, la defensa ocho y la acusación particular trece.

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