Los gatos, con su naturaleza indomesticable, podrían tener la llave para comprender mejor el cáncer. Así lo sugiere una pionera investigación de la Universidad de la ciudad de Hong Kong que pone el foco en los virus tumorales en felinos para entender mejor la oncogénesis viral en las personas, puesto que ambos procesos presentan patrones similares.
El estudio, publicado en la revista Nature Reviews Cancer, muestra que el virus de la hepatitis B felino (DCHBV) aparece vinculado estrechamente al desarrollo de carcinoma hepatocelular en gatos, un comportamiento que se asemeja notablemente al mecanismo que sigue el virus de la hepatitis B humana (HBV). Los científicos han señalado la ausencia de modelos animales que reflejen con precisión la progresión clínica de la enfermedad en humanos, lo que dificulta tanto la comprensión biomédica de la oncogénesis producida por el HBV como la búsqueda de terapias ajustadas.
A pesar del uso extendido de los ratones de laboratorio, los modelos murinos no resultan anfitriones naturales del HBV y no logran replicar el curso natural del cáncer hepático humano. Por ello, el equipo se decantó por los gatos debido a su alta diversidad genética y en sus similitudes con los humanos en cuanto a infección natural y condiciones ambientales de exposición.
La profesora Julia A. Beatty, autora principal del estudio, subraya que esta susceptibilidad natural de los felinos a virus homólogos de los humanos, que provocan tumores, coloca a los gatos en una posición privilegiada para el avance de la oncología comparada. Esta perspectiva permite analizar cómo los virus pueden desencadenar procesos tumorales tanto en animales como en personas, con la posibilidad de identificar nuevos objetivos terapéuticos o estrategias de prevención que resulten aplicables a ambas especies.
Los gatos y el futuro de la oncología
A ello se suma el hecho de que, al convivir con personas, los gatos presentan una riqueza genética notable y comparten entornos de exposición que reproducen la variedad epidemiológica humana. Esto convierte al felino doméstico en un recurso valioso, pero escasamente explotado, para avanzar en investigaciones traslacionales que aborden tanto los mecanismos como las estrategias terapéuticas del cáncer relacionado con infecciones virales.
La profesora Beatty ha llamado a la comunidad científica internacional a aprovechar esta coyuntura para ampliar la oncología viral felina mediante la creación de alianzas globales en el ámbito de la oncología comparada. La experta propone el establecimiento de marcos claros de gobernanza y de intercambio de datos, la puesta en marcha de programas de vigilancia internacional, la captación de casos clínicos y muestras de calidad, y la integración de la industria privada para acelerar los progresos.
“Formar clínicos veterinarios con una visión interdisciplinar es indispensable para impulsar la innovación en oncología viral”, sostiene la investigadora al insistir en la importancia de la colaboración interdisciplinar y multisectorial para lograr avances sustantivos en este campo. “A medida que se acumule la evidencia, el diálogo continuo con la ciudadanía, los responsables políticos, los financiadores y los colectivos profesionales garantizará que la investigación se traduzca en beneficios tangibles para los animales de compañía y para las personas”, concluye.