El Gobierno apoya un impuesto a los beneficios ‘extra’ de las energéticas de la mano de la UE: “Nuestra opción es la opción europea”

El ministro de Hacienda asegura que habrá nuevos Presupuestos Generales del Estado, pero ahora, “el conjunto de la sociedad española está preocupada por las consecuencias de la guerra”

España, Alemania, Italia, Austria y Portugal piden a la Unión Europea un nuevo impuesto a los beneficios de las energéticas por la guerra en Irán.

La posibilidad de un nuevo impuesto sobre las empresas energéticas por los beneficios que les puede generar el conflicto en Oriente Medio vuelve a situarse en el centro del debate económico. El ministro de Hacienda, Arcadi España, ha defendido este jueves que cualquier medida para gravar los beneficios extraordinarios de las compañías del sector debe impulsarse de forma coordinada en el seno de la Unión Europea, evitando decisiones unilaterales.

En una entrevista concedida a TVE, el titular de Hacienda ha insistido en que la estrategia del Gobierno pasa por “monitorizar la situación actual” y analizar junto a los socios comunitarios la viabilidad de este nuevo tributo. “Nuestra opción, en este momento, es la opción europea”, subrayó, dejando claro que España no actuará en solitario mientras se mantenga abierta la vía de consenso en Bruselas.

La iniciativa no parte de cero. A principios de este mes, el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, remitió junto a sus homólogos de Alemania, Italia, Austria y Portugal una carta a la Comisión Europea en la que se solicita formalmente estudiar la creación de un gravamen específico sobre los beneficios de las energéticas en el contexto del conflicto geopolítico.

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Presión fiscal a las ganancias extraordinarias

El planteamiento del Ejecutivo se apoya en un principio claro: reforzar la progresividad del sistema fiscal. Según explicó Arcadi España, el objetivo es que aquellas compañías que están registrando ganancias excepcionales como consecuencia del contexto internacional contribuyan en mayor medida a las arcas públicas.

“Entendemos que quienes están teniendo beneficios extraordinarios deben ser los que más aporten”, defendió el ministro, en línea con la política fiscal que el Gobierno ha venido impulsando en los últimos años. No obstante, recalcó que esta medida debe encuadrarse en una estrategia común europea para evitar distorsiones en el mercado y garantizar su eficacia.

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, junto a sus homólogos de Alemania, Italia, Austria y Portugal han enviado una carta a la Comisión Europea solicitando la creación de un nuevo impuesto sobre los beneficios de las empresas energéticas tras el conflicto en Oriente Próximo. "Los ministros Markus Marterbauer, Joaquim Miranda Sarmento, Lars Klingbeil, Giancarlo Giorgetti y yo preguntamos la Comisión Europea explorar un instrumento de solidaridad temporal para que las empresas energéticas contribuyan con los beneficios extraordinarios obtenidos durante la guerra y alivien la carga sobre los consumidores y contribuyentes", ha publicado el ministro Cuerpo a través de su red social 'X' este sábado. (Fuente: Comisión Europea/La Moncloa/DPA/Europa Press)

El debate sobre este tipo de impuestos no es nuevo, pero ha cobrado fuerza a raíz de la volatilidad energética provocada por el conflicto en Oriente Medio. La escalada de precios y la incertidumbre sobre el suministro han vuelto a poner el foco en los beneficios del sector y en la necesidad de mecanismos de redistribución.

El impacto de la guerra marca la agenda económica

Más allá de la política fiscal, el Gobierno ha dejado claro que su prioridad inmediata es hacer frente a las consecuencias económicas derivadas del conflicto internacional. En este sentido, Arcadi España ha reconocido que la atención del Ejecutivo está centrada en garantizar que las medidas adoptadas lleguen de forma efectiva a los ciudadanos y a los sectores más afectados.

Este enfoque ha condicionado también el calendario presupuestario. Aunque el ministro ha reiterado el compromiso de presentar nuevos Presupuestos Generales del Estado, ha admitido que el contexto actual exige prudencia. “Ahora el conjunto de la sociedad está preocupado por las consecuencias de la guerra”, afirmó.

El Ejecutivo considera imprescindible contar con un cuadro macroeconómico estable antes de elaborar las nuevas cuentas públicas, una posición que también ha defendido el ministro de Economía, Carlos Cuerpo. La incertidumbre internacional, especialmente en materia energética, complica la elaboración de previsiones fiables.

Tranquilidad con las cuentas públicas

Pese a este escenario, el Gobierno ha lanzado un mensaje de calma. España cuenta actualmente con los Presupuestos prorrogados de 2023, lo que permite mantener la operatividad de las políticas públicas mientras se define el nuevo marco económico.

Arcadi España ha insistido en que el compromiso del Ejecutivo es aprobar nuevas cuentas, pero ha dejado claro que la prioridad en estos momentos es mitigar el impacto de la guerra en la economía nacional. “Nuestra obligación es paliar las consecuencias del conflicto”, señaló.

En paralelo, el debate sobre el posible impuesto a las energéticas seguirá avanzando en el ámbito europeo. La decisión final dependerá del consenso entre los Estados miembros y de la evolución del contexto internacional, pero todo apunta a que la fiscalidad del sector energético será uno de los grandes temas económicos en los próximos meses.

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