El sistema tributario español impone una elevada carga al trabajo, lo que desincentiva la búsqueda de empleo y la creación de puestos de trabajo, según un informe presentado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
El documento, titulado Fundamentos para el Crecimiento y la Competitividad, reclama una revisión profunda del modelo fiscal de España y promueve un cambio hacia gravámenes “menos distorsionadores” como el IVA y los impuestos ambientales, además de una reducción gradual de las prestaciones sociales para reforzar los incentivos laborales.
La advertencia de la OCDE llega tras analizar la evolución reciente de la economía española, donde la brecha de ingresos con los países más avanzados “se ha reducido recientemente”, atribuida al “sólido y constante crecimiento del PIB de los últimos años”, recoge el informe.
La organización, con sede en París, reconoce el progreso en productividad y creación de empleo, aunque subraya que las tasas de paro siguen siendo elevadas en comparación con la media de la zona euro y los principales países miembros del organismo.
Recomendaciones fiscales
El informe recalca que el sistema tributario español “presenta varias deficiencias que dificultan la productividad y el rendimiento de los ingresos, ya que impone una alta carga al trabajo”. Este diseño fiscal, a juicio de la organización, desincentiva la contratación y la búsqueda de empleo, al tiempo que reduce la competitividad empresarial.
El análisis también advierte sobre el “sesgo hacia la deuda sobre el capital” que tiene el modelo fiscal español, lo que resta incentivos a la inversión y la innovación. Varios gastos fiscales, como las exenciones y los tipos reducidos del IVA, “disminuyen la neutralidad y reducen la base imponible”, según el diagnóstico del ‘think tank’ de las economías avanzadas.
Frente a este panorama, recomienda a España “reequilibrar la composición impositiva hacia impuestos menos distorsionadores como el IVA y las tasas ambientales, así como reducir gradualmente las prestaciones para reforzar los incentivos laborales sin penalizar las ganancias de ingresos”.
Productividad y retos del mercado laboral
El informe presentado también destaca que España “ha mostrado un desempeño positivo en la productividad laboral por hora desde 2022, junto con una fuerte creación de empleo, pero aún mantiene una brecha significativa con la zona euro y los principales países de la OCDE”. Según la organización, “un mayor crecimiento de la productividad y la gestión del envejecimiento de la población requieren un mercado laboral flexible y un sector empresarial dinámico”.
Aunque el mercado de trabajo ha mejorado de forma notable en los últimos años, la tasa de empleo en España continúa por debajo de la media europea y de la OCDE. El informe apunta que “las tasas de paro siguen siendo elevadas, especialmente entre los jóvenes”, lo que limita el potencial de crecimiento y cohesión social.
La OCDE subraya la importancia de fortalecer las políticas activas del mercado laboral y de modernizar las oficinas públicas de empleo regionales. Propone “reforzar el papel de las oficinas públicas de empleo regionales mediante la digitalización, el aumento de personal y una mayor colaboración con el sector privado”, así como ampliar las opciones de formación flexible y a distancia para facilitar el acceso a la capacitación profesional.
Aumentar la inversión
En el ámbito de la inversión y la adaptación al cambio climático, el documento advierte que España se enfrenta a “crecientes costes económicos y fiscales derivados de los desastres relacionados con el clima”. La política de adaptación española está alineada con las mejores prácticas internacionales, pero su implementación resulta desigual según la región y el municipio.
La OCDE destaca que el país “ha incrementado significativamente la generación de electricidad renovable al tiempo que ha reducido los precios mayoristas”, aunque persisten obstáculos vinculados a la congestión de la red y los retrasos en la tramitación de permisos.
Para superarlos, la organización considera una prioridad “ampliar la inversión en infraestructura de red” y mejorar la coordinación entre administraciones para armonizar las políticas de prevención y reforzar las capacidades municipales.
El informe también incide en la necesidad de agilizar los procesos de concesión de permisos y de acelerar la inversión en infraestructura de resiliencia y preparación ante desastres, incluidas las interconexiones energéticas.
Impulsar la innovación y la digitalización en las pymes
El organismo identifica otro desafío estructural en la baja tasa de innovación del tejido empresarial español. Considera que el porcentaje de empresas innovadoras en España es inferior al de la mayoría de los países de la organización. El gasto empresarial en investigación y desarrollo (I+D) se encuentra igualmente por debajo de los países con mejores resultados.
Reconoce que las pequeñas y medianas empresas (pymes) españolas afrontan barreras adicionales: acceso limitado a mano de obra cualificada y dificultades para obtener financiación externa. El informe recomienda “simplificar los procedimientos de solicitud y reembolso para acceder a las ayudas públicas a la I+D mediante una plataforma digital de ventanilla única”.
Así como promover el uso de financiación basada en el mercado y ampliar los servicios de asesoramiento digital y formación, incluyendo “el uso de IA, infraestructura y servicios en la nube y análisis de datos”.
Mejorar la formación profesional y la movilidad laboral
La inversión en capital humano ocupa un lugar central en las propuestas de la OCDE. La organización apuesta por “apoyar a quienes abandonan prematuramente los estudios y promover el aprendizaje y la mejora de las competencias de los adultos” a través de planes flexibles de formación profesional, con especial foco en la FP dual.
La OCDE considera que mejorar la capacitación y la movilidad laboral resulta clave para cerrar las brechas con el entorno europeo y aumentar la participación en el mercado de trabajo. El informe sugiere ampliar la oferta de formación a distancia y adaptarla a los diferentes horarios y necesidades, con el objetivo de facilitar el acceso a la formación y el perfeccionamiento profesional a un mayor número de personas.