Un hombre moviliza a 13 bomberos para que le rescaten después de mezclar lejía y vinagre blanco para limpiar el baño

El gas generado es corrosivo y provoca irritaciones en los ojos y las vías respiratorias

Una persona limpia un baño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un hombre de 35 años fue hospitalizado tras mezclar lejía y vinagre blanco en un pulverizador para limpiar su baño, lo que provocó la liberación de un gas tóxico. Trece bomberos acudieron de urgencia a la zona de Albi para socorrerlo.

El incidente ocurrió este 19 de marzo, poco antes de las 18 horas, cuando la víctima comenzó a sufrir graves dificultades respiratorias. Según el servicio departamental de bomberos y rescate del Tarn, la combinación de ambos productos generó “una liberación inmediata de cloro gaseoso”.

El hombre fue trasladado rápidamente a un centro de salud para recibir atención médica. Los bomberos del Tarn advirtieron: “Este gas, corrosivo, provoca irritaciones en los ojos y las vías respiratorias, e incluso lesiones más graves según la exposición”.

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La mezcla accidental de lejía y vinagre blanco puede producir cloro gaseoso, un compuesto peligroso para la salud humana. Cualquier exposición a este tipo de gas requiere atención médica inmediata, especialmente si se presentan síntomas respiratorios agudos.

Miembros del Consorcio de Bomberos de Valencia evacúan a dos personas ancianas con problemas de movilidad de una zona inundada en Carcaixent. El rescate se realizó de noche y con el agua anegando las calles.

Cómo sí usar vinagre para limpiar un baño

La mezcla que probó este hombre para limpiar su baño no es aconsejable, pero hay otras maneras eficaces de utilizar tanto la lejía como el vinagre. Uno de los métodos consiste en colocar papel de cocina en el borde interior del inodoro y empaparlo bien con vinagre blanco, preferentemente de tipo concentrado. Lo mejor es dejar actuar esta combinación durante toda la noche, momento en el que, tras retirar el papel, el borde debería quedar “impecable”. Este sistema no requiere frotar ni añadir ningún producto adicional: la acción del vinagre sobre los residuos calcáreos resulta suficiente.

El fundamento químico de esta técnica radica en la capacidad del vinagre —gracias a su acidez— para descomponer los depósitos de sarro y neutralizar olores persistentes en zonas poco accesibles del váter, como el borde interior, sin afectar al esmalte de la cerámica. El procedimiento es útil especialmente frente a acumulaciones minerales que tienden a generarse por el contacto continuado con agua.

Además del inodoro, se recomienda el vinagre blanco en la limpieza del lavavajillas. Un vaso de vinagre blanco en la bandeja superior y seleccionar un ciclo corto con agua caliente ayuda a eliminar la grasa y los malos olores de este electrodoméstico. Esta solución natural ofrece eficacia sin añadir riesgos para la piel ni las vías respiratorias, que pueden verse afectadas por productos agresivos.

Los rincones menos visibles del baño, como el borde interior del váter, requieren una atención específica más allá de la desinfección superficial. El uso de ingredientes sencillos como vinagre y papel puede conseguir resultados satisfactorios en la higiene cotidiana del hogar, prescindiendo de compuestos químicos agresivos. La limpieza del váter, más allá del uso diario de desinfectantes, requiere atención a los rincones menos visibles, como el borde interior.

Otra técnica emplea vinagre y agua oxigenada. Consiste en aplicar primero el vinagre y dejarlo actuar unos minutos, para después rociar agua oxigenada al 3%. Así se evita la formación de ácido peracético, un compuesto irritante para la piel, ojos y vías respiratorias, cuyas emisiones pueden ser peligrosas. Debido a esto, es de vital importancia no mezclar ambos productos en el mismo recipiente, sino utilizar pulverizadores distintos. Además, es importante también ventilar los ambientes en los que se vaya a utilizar esta sucesión de productos e, idealmente, utilizar guantes para proteger la piel.

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