El último CIS pone de manifiesto algunas contradicciones llamativas entre los votantes de los principales partidos políticos en España. Un ejemplo destacado es el caso de los simpatizantes de Vox, un partido que suele abanderar posiciones conservadoras tanto en lo social como en lo ambiental, pero que lidera el número de coches eléctricos. También resulta llamativo que el porcentaje de votantes de ERC que señala como uno de los principales problema la inmigración es mayor que los de Abascal.
Las primeras cuestiones que se suelen observar son los números de intención de voto, pues permite hacerse una idea o pronosticar los comicios. En este último barómetro, Pedro Sánchez sigue en lo alto de las votaciones como candidato del PSOE, mientras que el PP de Alberto Núñez Feijóo recorta distancia. Vox, por el contrario, sufriría una caída. Más allá de esto, las encuestas siempre desvelan algunos detalles que no coinciden entre los programas electorales de los partidos y sus votantes.
Los datos del CIS muestran que los votantes de Vox poseen en mayor proporción coches eléctricos en comparación con los de los demás partidos. Un 3,2% de los que pretenden votar a Santiago Abascal así lo afirman, frente al 2,8% de los del PP, el 2,5% del PSOE y el 2,7% de Sumar. Los partidos progresistas, a priori más cercanos a este tipo de vehículos por su ventaja ambiental, suben en porcentaje cuando se les pregunta si cambiarán su coche por un eléctrico en los próximos años.
Por otro lado, estos mismos votantes de Vox van menos a misa que los del PP en términos totales. El partido respeta la libertad a la hora de escoger sobre la fe, pero los números chocan con el discurso tradicionalista y de defensa de los valores religiosos que suele mantener. En concreto, entre los que eligen el PP un 22,1% va a misa todas las semanas, mientras que solo lo hacen el 15,7% de Vox. Los de Abascal sí que se adelantan cuando se trata de personas que van más de una vez por semana, con el 4,9%.
Postura frente a la inmigración
Por otro lado, el CIS también detecta contradicciones entre los votantes de ERC. En este caso, el 9,3% de quienes apoyan a la formación independentista considera la inmigración como uno de los principales problemas. ERC defiende habitualmente políticas de integración, diversidad y derechos sociales.
Su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, también ha reconocido que “hay que hablar” sobre los inconvenientes que puede suponer. En el caso de otros partidos progresistas el porcentajes es claramente más bajo, como el 0,1% de Sumar. El de los de Vox, en este caso, se fija en un 9%.El partido cuyo número de votantes señala la inmigración es Junts, con un 13,6%.
Estas cifras sugieren que, más allá de las etiquetas ideológicas, las prácticas y hábitos de los votantes pueden alejarse de las líneas marcadas por los discursos públicos de sus partidos. Así, aunque Vox rechaza con frecuencia las políticas medioambientales y promueve la identidad católica, parte de su electorado muestra costumbres distintas. A su vez, entre los votantes de ERC surgen personas que no coinciden al completo con su postura migrante.