Siete estrategias para encajar las críticas y no tomarse las cosas a la defensiva, según un psicólogo

La clave está en distinguir el valor del mensaje y reconocer las emociones que despierta.

Una mujer gritando a un hombre. (Freepik)

Recibir críticas no siempre es fácil. Aunque muchas veces contienen información valiosa para mejorar, la reacción habitual suele ser defensiva. Sin embargo, según un psicólogo especializado en comportamiento y relaciones, la capacidad de aceptar críticas constructivas es uno de los indicadores más importantes del crecimiento personal y profesional.

El doctor Joel Wond, de la Universidad de Indiana, subraya que no todos los comentarios son iguales y propone entenderlos a través de dos factores: su utilidad y el modo en que se expresan. De esta combinación surgen distintos tipos, desde los más constructivos hasta los completamente inútiles. Aun así, insiste en que incluso los mal formulados pueden contener aprendizajes.

En este contexto, según recoge Psychology Today, el experto plantea siete estrategias prácticas para encajar mejor las críticas y evitar reaccionar a la defensiva, aprendiendo así a valorarlas como una oportunidad de crecimiento e incluso como un regalo.

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No toda crítica dura es inútil

Una de las primeras claves para gestionar mejor el feedback es entender que la forma en la que se expresa no siempre determina su valor. Muchas personas tienden a rechazar automáticamente las críticas que perciben como bruscas o poco amables, desestimando tanto al emisor como al mensaje. Sin embargo, aun estando mal formulada, puede contener información valiosa. La clave está en aprender a diferenciar entre la utilidad del contenido y el tono.

Una persona dando feedback a otra. Christin Klose/dpa

Desarrollar la autoconciencia

La forma en que cada persona reacciona ante las críticas suele estar más relacionada con sus propias inseguridades que con el comentario en sí. Por ello, cultivar la autoconciencia es fundamental, y preguntarse qué emociones se activan ayuda a entender la raíz de la reacción defensiva.

Tomarse un tiempo para procesar

Sentir enfado, tristeza o ansiedad es una reacción habitual. Por eso, los expertos recomiendan no responder de inmediato. Darse un tiempo para asimilar lo ocurrido, incluso posponiendo la conversación, permite que las emociones se regulen y facilita un análisis más objetivo del mensaje recibido.

Priorizar la utilidad frente a la verdad

Uno de los errores más comunes es centrarse únicamente en si la crítica es “verdadera” o no. En lugar de preguntarse si el comentario es justo, resulta más útil plantearse si puede servir para mejorar. Este cambio de enfoque permite aprovechar el feedback como una herramienta de crecimiento.

Pedir críticas más concretas

No todas llegan de forma útil o concreta. En ocasiones, son escuetas o difíciles de aplicar en la práctica. Ante esto, los expertos recomiendan adoptar un papel activo y pedir aclaraciones. Solicitar ejemplos, sugerencias específicas o preguntar directamente qué acciones se pueden llevar a cabo para poder transformar comentarios poco útiles en orientaciones prácticas.

Dos personas hablando. (Pexels)

Buscar aprender en cualquier situación

Adoptar una mentalidad de aprendizaje es clave para cambiar la relación con la crítica. Incluso los comentarios más negativos o injustos pueden ofrecer alguna enseñanza. Estas pueden revelar patrones de comportamiento, dinámicas problemáticas o incluso indicar cuándo es necesario tomar distancia de entornos poco saludables.

No olvidar el valor de<i> </i>los mensajes buenos

Las críticas negativas suelen dejar una huella emocional más profunda, lo que hace que muchas veces eclipsen aquellas que se formulan con intención de ayudar. Sin embargo, reconocer y valorar las constructivas es fundamental. Recordar su impacto positivo y agradecerlas no solo refuerza el aprendizaje, sino que también fortalece las relaciones personales y profesionales.

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