La existencia de un hijo adoptivo secreto de Raffaella Carrà ha quedado al descubierto tras la publicación de una orden judicial de Roma, por la que se reconoce a Gian Luca Pelloni Bulzoni como su único heredero legítimo, según ha confirmado la Fundación Raffaella Carrà y ha recogido Corriere della Sera. El propio Pelloni Bulzoni, que fue secretario personal y representante de la artista, se encuentra actualmente al frente de la editorial Arcoiris Edizioni Musicali.
El documento judicial, fechado el 6 de febrero, recoge que Gian Luca Pelloni Bulzoni, nacido en Ferrara en 1964 y residente en Roma, ha sido declarado hijo adoptivo y único heredero legítimo de Raffaella Carrà. Esta condición le otorga la titularidad de los derechos sobre el patrimonio de la artista italiana, así como sobre su imagen y los derechos de autor de todas sus obras.
Además, Pelloni Bulzoni dirige desde Roma la empresa de edición de grabaciones sonoras Arcoiris Edizioni Musicali. La noticia ha surgido tras hacerse pública una disputa legal relacionada con el musical teatral Ballo ballo / Bailo bailo, en la que Pelloni Bulzoni solicitaba la paralización de la producción por considerar que no contaba con su consentimiento como heredero.
El entorno de la cantante ha confirmado a Corriere della Sera que esta adopción tuvo como finalidad continuar la labor profesional y benéfica de Carrà, permitiendo así que su legado siga presente en diversas iniciativas. La Fundación Raffaella Carrà ha subrayado la implicación activa de Pelloni Bulzoni en la creación y gestión de la entidad, dedicada tanto a proyectos solidarios como al impulso de eventos culturales y musicales en honor de la artista.
Su hijo adoptivo
La revelación sobre la adopción se ha producido en el marco de un procedimiento judicial en el que Gian Luca Pelloni Bulzoni solicitó una medida cautelar para frenar la producción, distribución, publicidad y representación del musical Ballo ballo en cualquier formato.
La jueza Laura Centofanti, del Tribunal Municipal de Roma, denegó la petición dado que ya se han realizado treinta y seis representaciones teatrales y no hay programadas nuevas funciones. Por tanto, cualquier búsqueda de indemnización requerirá la apertura de un procedimiento judicial principal.
En la documentación presentada ante el Tribunal, Pelloni Bulzoni argumentó —según recoge el auto citado por Corriere della Sera — que, como hijo adoptivo y único heredero legítimo, es también titular de los derechos sobre la imagen, voz y nombre de la artista, así como de los datos personales y profesionales, y de los derechos morales y de uso de todas sus creaciones.
Pelloni Bulzoni señaló un detalle concreto que consideró especialmente ofensivo: durante las funciones del musical, los compradores de entradas recibían como regalo patatas fritas y Coca Cola, lo que, en su opinión, “habría ofendido gravemente la memoria de su madre”, según cita la orden judicial.
La jueza Centofanti determinó que, puesto que no hay más funciones previstas de la obra, resulta improcedente la paralización solicitada, aunque el heredero mantiene, si lo considera oportuno, la posibilidad de reclamar una indemnización en el futuro a través de los cauces legales habituales. Además, según los documentos judiciales, Pelloni Bulzoni conocía desde el inicio la programación de la gira y habría firmado algunos acuerdos, asunto que será abordado, en caso de litigio, por la propia Justicia.
Discreción y legado familiar
Raffaella Carrà, fallecida el 5 de julio de 2021, mantuvo siempre una estricta discreción acerca de su vida personal. Pese al alto perfil de sus relaciones sentimentales con el director Gianni Boncompagni y el coreógrafo Sergio Japino, nunca tuvo descendencia biológica, aunque sí manifestó en alguna ocasión el afecto especial que sentía por sus sobrinos Matteo y Federica Pelloni, hijos de su hermano, también fallecido.
Tal como reflejan los documentos señalados por Corriere della Sera, se desconoce si Carrà llegó a algún tipo de acuerdo patrimonial o personal con ellos antes de morir. Por ahora, y a la espera de nuevos movimientos judiciales, el procedimiento iniciado por Gian Luca Pelloni Bulzoni ha quedado pendiente de la apertura de un juicio principal si es que finalmente reclama una indemnización.
Ninguno de los abogados personados en el caso —Bárbara Giaquinto, en representación de Pelloni Bulzoni, y Rossella Bertipaglia, por parte de la productora española— ha hecho declaraciones públicas. La Fundación Raffaella Carrà ha reiterado que la decisión de la artista de adoptar a Pelloni Bulzoni respondía a su deseo de garantizar la continuidad de sus obras y de sus actividades benéficas, cerrando así el círculo del hermetismo que siempre rodeó a la figura de la artista.