Este sábado, 14 de marzo, el príncipe Alberto II de Mónaco celebra su 68 cumpleaños. En una fecha tan señalada, es inevitable no resaltar el estrecho vínculo que el royal monegasco mantiene con España, con quien ha creado un puente único gracias a su conexión con la cultura, el deporte y la protección al medio ambiente.
Desde su ascenso al trono en 2005, el miembro de la dinastía de los Grimaldi ha mantenido una relación cercana con nuestra nación. Además de sus encuentros con los reyes Felipe VI y Letizia, lo que le ha permitido reforzar la cooperación bilateral y proyectar una imagen de estabilidad cercana entre Mónaco y España, la protección del medio ambiente ha marcado uno de los aspectos más destacados de su vínculo con España.
La Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco, bajo su impulso, ha desarrollado proyectos de conservación marina y sostenibilidad en la cuenca mediterránea, donde España juega un papel clave, pues cuenta con una sede en Madrid. Iniciativas conjuntas en la gestión de residuos marinos, la preservación de especies y la educación ambiental subrayan que la cooperación bilateral también puede tener un impacto tangible en la protección del planeta, más allá de la diplomacia formal.
Además, la institución convoca anualmente prestigiosos premios, destacando el Premio de Fotografía Ambiental con el que se busca visibilizar retos ecológicos globales. Otros galardones son el Premio Príncipe Alberto I de oceanografía, que se otorga en la categoría de Ciencia y Mediación para proteger los océanos.
Un nexo histórico y familiar con Cantabria y su reivindicación
La casa de los Grimaldi siempre ha mostrado un especial interés por Cantabria. Y no es para menos. Nuestro país guarda un estrecho vínculo con su historia familiar. La Comunidad Autónoma de Cantabria conserva el legado arqueológico de su tatarabuelo. Tanto es así que en mayo de 2024, el royal monegasco dejó la capital de Montecarlo para inaugurar la exposición temporal Alberto I, el príncipe de la prehistoria,que tiene como protagonista el legado prehistórico de su tatarabuelo, en el Centro de Arte Rupestre de Cantabria (CEAR), en Puente Viesgo.
Con gran orgullo, Alberto II de Mónaco reivindicó la figura de Alberto I, quien jugó un papel clave para impulsar los hallazgos más relevantes del patrimonio prehistórico de Cantabria. En este sentido, fue su tatarabuelo quien, desde 1902, financió las excavaciones y estudio de cuevas cántabras, como El Castillo, La Pasiega, la del Valle o la de Hornos de la Peña. Además, también creó el Instituto de Paleontología Humana, a través del que articuló estas ayudas.
Además de todo ello, Alberto II de Mónaco también ha visitado nuestro país de manera privada para realizar visitas culturales, como cuando recorrió las obras expuestas en el Museo del Prado. Su cariño y estima por España es tal que, incluso, se llegó a interpretar el pasodoble en la Fiesta Nacional de Mónaco en 2022. La elección de la pieza musical España Cañí fue un guiño a la Armada española, invitada especial en los actos que conmemoraban el centenario de la muerte de Alberto I.