Donald Trump volvía a amenazar esta semana a España con romper las relaciones comerciales, insistiendo en su advertencia de imponer un embargo al país por la negativa del Gobierno español a colaborar con Estados Unidos en la guerra en Irán. “No están cooperando, están siendo muy malos, puede que cortemos el comercio”, dijo antes de matizar que, a su parecer, “el pueblo español es fantástico. Los líderes, no tan buenos”.
No tendría “ningún sentido” y sería una agresión contra “todos los países de la UE”
Albares, que sí se ha mostrado “totalmente de acuerdo” con que “la gente de España es fantástica”, ha asegurado que el Ejecutivo “no teme” ninguna represalia por parte de Washington. Según Albares, Estados Unidos “hace muchos comentarios” sobre distintos países y líderes, pero está convencido de que “nada llevaría a una acción contra España”, recordando que la política comercial de la Unión Europea es común para todos los estados miembro y que es competencia exclusiva de Bruselas.
El jefe de la diplomacia española ha insistido en que la relación entre ambos países es “mutuamente beneficiosa” y que el objetivo del Gobierno es mantener esa cooperación. No tendría “ningún sentido” que desde Washington se emprendiese ningún tipo de acción contra España.
El ministro ha subrayado que la Comisión Europea ha dejado “muy claro que cualquier intento de agresión hacia un país o de coerción comercial lo es evidentemente a todo el mercado único y a todos los países de la Unión Europea”. Olof Gill, portavoz de la Comisión Europea, ha advertido que la Unión Europea responderá “con firmeza” ante cualquier violación de un acuerdo arancelario clave por parte de Estados Unidos, después de que Trump anunciase nuevas investigaciones comerciales. Gill ha señalado: “Solicitaremos más aclaraciones a Estados Unidos sobre cómo la apertura de esta investigación bajo la sección 301 podría afectar al acuerdo alcanzado el año pasado entre la UE y EE. UU.”. Además, ha añadido que “la Comisión responderá de forma firme y proporcionada ante cualquier incumplimiento de los compromisos asumidos en la declaración conjunta”.
Sobre la situación en el estrecho de Ormuz, ruta estratégica para el comercio energético internacional y zona de tensión con Irán, Albares ha explicado que Francia no ha solicitado la participación de España en ninguna operación de protección. Según el ministro, “no se dan las mínimas condiciones” para un despliegue español en la zona, consideración que Emmanuel Macron verbalizó tras el minado de las aguas del estrecho. Albares ha reiterado que la posición del Gobierno es conocida desde el inicio del conflicto: España no intervendrá en acciones que puedan agravar la guerra, ya que eso solo “va a llevar al caos”.
En el ámbito diplomático, Albares también se ha referido al reciente cese de la embajadora de España en Israel. Tras más de seis meses desde que la embajadora fuese llamada a consultas, el Gobierno ha optado por dejar la legación en manos de la encargada de negocios. El ministro ha explicado que, a pesar de los esfuerzos para mantener “las mejores relaciones posibles” con el Ejecutivo de Benjamín Netanyahu, las “injurias y calumnias” recibidas han llevado a España a igualar el nivel de representación diplomática con el que mantiene Israel en Madrid con el cese de su embajadora en Tel Aviv.
Por otra parte, el ministro ha mantenido conversaciones con su homólogo libanés, Youssef Raggi, a quien ha trasladado el respaldo de España a la soberanía e integridad territorial de Líbano, país que sufre bombardeos constantes por parte del ejército israelí. “Líbano se merece un futuro de estabilidad, paz y prosperidad”, ha defendido Albares, reclamando que tanto Israel como Hezbolá cesen sus ataques y subrayando que “el pueblo libanés no puede ser el rehén de un conflicto externo”. Además, ha agradecido a Badr Albusaidi, ministro de Exteriores de Omán, el apoyo ofrecido para la evacuación de españoles desde Mascate.