Las obras de demolición de Operación Campamento, ahora conocido como Nuevo Barrio Campamento, uno de los mayores proyectos urbanísticos y de vivienda pública de España ubicado en Madrid, avanzan a buen ritmo en el suroeste de la capital. Los trabajos ya están casi al 50% de ejecución y podrían concluir a finales de junio, tres meses antes del calendario inicialmente previsto.
El proyecto transformará los antiguos terrenos militares del acuartelamiento en un nuevo barrio con 10.700 viviendas públicas y asequibles, además de amplias zonas verdes, equipamientos urbanos y nuevos espacios públicos para la ciudadanía.
La actuación se desarrolla en el área de Campamento, dentro de la ciudad de Madrid, y está impulsada por la Entidad Estatal de Vivienda y Suelo, dependiente del Gobierno.
Demolición avanza a mayor ritmo del previsto
Los trabajos de demolición de los edificios del antiguo acuartelamiento comenzaron el pasado mes de enero y avanzan más rápido de lo previsto. Según explicó durante una visita a las obras el director facultativo del proyecto, Pablo Francisco Ortega, ya se ha ejecutado el 47% de las actuaciones previas a la urbanización.
Este porcentaje supone un importante adelanto respecto al calendario inicial, ya que el plan de obra contemplaba apenas un 13,6% de ejecución en estas fechas. La demolición de los antiguos edificios militares es el paso previo imprescindible para poder iniciar la fase de urbanización, que dará forma al futuro desarrollo urbanístico del área.
El proyecto urbanístico contempla un amplio reparto de usos para convertir la zona en un barrio completo y plenamente integrado en la ciudad. Según el diseño previsto, el 25% del suelo se destinará a la construcción de viviendas, principalmente públicas y asequibles y el 75% restante se dedicará a espacios públicos, incluyendo calles, equipamientos, zonas verdes y otros servicios urbanos.
A la espera del sí del Ayuntamiento al proyecto de urbanización
A pesar del avance de las obras de demolición, el inicio de la siguiente fase depende de la aprobación del proyecto de urbanización por parte del Ayuntamiento.
“Podremos empezar a construir cuando el Ayuntamiento de Madrid apruebe el proyecto de urbanización que no hay plazo previsto (...). En cuanto tengamos el proyecto, el presupuesto lo tenemos y en ese mismo momento empezaremos a hacer la licitación de la obra”, ha asegurado Leire Iglesias, la presidenta de CASA 47, la Entidad Estatal de Vivienda y Suelo.
La autorización municipal es un paso imprescindible para continuar con el desarrollo del nuevo barrio. Iglesias señaló que el consistorio podría dar luz verde antes de que termine el primer trimestre del año, lo que permitiría iniciar el proceso de licitación de las obras de urbanización prácticamente de inmediato.
Ruido político
El proyecto no ha estado exento de debate político en los últimos meses. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, llegó a referirse a cierta “incertidumbre” sobre la evolución de las obras.
Iglesias considera que “no hay confrontación” política más allá del “ruido” sobre lo que “se esté haciendo o no”, que, ha subrayado, “es obvio que se está avanzando”.
Los trabajos técnicos para avanzar en el proyecto de urbanización funcionan “con normalidad” y la aprobación del Consistorio “debería ser más o menos rápida”, ya que, a su juicio, el camino crítico, que era el informe ambiental, ya está publicado en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid.
Un modelo de obra sostenible que ahorra millones
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su enfoque ambiental. La demolición del antiguo complejo militar se está realizando bajo un modelo basado en reciclaje y reutilización de materiales.
Según explicó el director de obra, este sistema ha permitido ahorrar alrededor de tres millones de euros, ya que gran parte de los materiales se reutilizan en lugar de trasladarse a vertederos. Además, la intervención urbanística se está desarrollando con criterios de protección del entorno natural.
Los responsables del proyecto han destacado que se conservan todos los árboles catalogados, solo se talan los mínimos indispensables y por cada árbol talado se plantarán diez nuevos. Este compromiso medioambiental busca que el futuro barrio combine vivienda asequible, espacios verdes y sostenibilidad urbana.