El testimonio de Irene Rosales en ¡De Viernes! ha arrojado luz sobre una de las cuestiones más controvertidas de la familia Pantoja. En la emisión del 6 de marzo, Rosales ha relatado de manera detallada cómo Kiko Rivera descubrió, el 2 de agosto de 2020, que Isabel Pantoja había ocultado durante cuatro décadas los enseres personales de su padre, contradiciendo la versión que la artista había sostenido ante sus hijos y los medios durante años.
La revelación de Rosales sitúa la fecha clave en la celebración del cumpleaños de Isabel Pantoja en la finca de Cantora, en 2020. En ese momento, Kiko Rivera accedió por primera vez a la habitación de su padre y comprobó que los objetos que su madre afirmó durante años que se habían perdido seguían en la casa, entre ellos los trajes de torero. Según Rosales, Kiko “se llevó el chasco más grande de su vida”, una reacción que ella misma presenció de primera mano.
Durante la entrevista, Irene Rosales ha detallado que hasta ese día ni ella ni su entonces marido, Kiko Rivera, habían entrado nunca en la habitación de Paquirri, un espacio reservado casi en exclusiva a Isabel Pantoja. El acceso inesperado se produjo mientras preparaban juntos la fiesta de cumpleaños de la artista, cuando les pidieron mover varias cajas de una habitación a otra.
La revelación de Kiko Rivera
Fue entonces cuando Kiko decidió abrir un armario y encontró todos los objetos personales del torero que, según su madre, no estaban en Cantora tras haberse aludido a un supuesto robo o incendio: “Él estaba descompuesto. Nunca le había visto así. Ni cuando el proceso de la madre en la cárcel. Yo lo entendí perfectamente”.
El relato de Irene Rosales sitúa a Kiko Rivera en el centro de un episodio que reaviva viejas disputas en la familia Pantoja. El DJ descubrió en ese momento que los enseres personales de su padre, entre ellos los trajes de luces reclamados judicialmente por Fran y Cayetano Rivera, nunca habían salido de Cantora. La versión mantenida hasta entonces por la cantante y desmentida por la evidencia física era que dichos objetos no estaban en su poder porque se habían perdido.
Este hallazgo sirvió no solo para alterar la relación entre madre e hijo, sino también para validar las denuncias históricas de la familia Rivera Ordóñez. En los tribunales, la primera esposa de Paquirri, Carmina Ordóñez, había solicitado la restitución de los trajes de luces, que correspondían a sus hijos según el testamento del torero. Según relató Rosales, la reacción de Kiko Rivera fue inmediata: el DJ, desconcertado, contactó con ella por teléfono desde la otra punta de la finca. Al encontrarse, le manifestó: “Que me ha engañado, que me ha engañado, que lo he visto, que lo he visto, que lo he visto todo”.
La relación con Isabel Pantoja
A lo largo de la entrevista, Rosales también ha abordado otras etapas que han marcado a Kiko Rivera, como el ingreso en prisión de Isabel Pantoja por el caso Malaya. Para Kiko, según relata su exmujer en el programa, ese fue “uno de los peores momentos” de su vida. El impacto psicológico se vio agravado por el descubrimiento de las adicciones de Kiko, una situación que llevó a Rosales a dar un ultimátum a su entonces pareja sobre la necesidad de afrontar su enfermedad, y que vivieron en diálogo constante con la propia Isabel Pantoja.
Tras este episodio, las declaraciones de Kiko Rivera en el documental La herencia envenenada reafirmaron la versión ahora sostenida por su exmujer. Kiko reconoció que la implicación de su madre había sido menor de lo esperado en su proceso de recuperación. Según Rosales en ¡De Viernes!, “va al psicólogo y al psiquiatra. Se baraja incluso acudir a un centro, pero teníamos que sopesar que acabábamos de ser padres y el revuelo mediático”.