El martes 3 de marzo de 2026, Mehmet, de 45 años, dueño del restaurante Yage en el centro de Zele, Flandes Oriental, recibió un disparo mientras intentaba mediar en una discusión entre una pareja de clientes. El hombre, claramente molesto por la intervención y por la amenaza de llamar a la policía, reaccionó sacando un arma y disparando directamente al dueño. “De repente, sacó una pistola de sus pantalones y me apuntó”, relató al medio Het Laatste Nieuws (HLN).
La bala le impactó en el cuello, aunque la herida resultó superficial. “La joven me había advertido de lo que pretendía hacer, pero no le creí en ese momento”, explicó el dueño del restaurante. Tras recibir el disparo, actuó con rapidez: “Entonces agarré la pistola yo mismo para evitar algo peor”.
La acción rápida del propietario provocó un breve forcejeo antes de que el agresor abandonara el restaurante llevándose consigo el arma. Su pareja, junto con otros clientes, quedó atónita ante la escena que acababa de desarrollarse frente a sus ojos.
Un impacto que va más allá de lo físico
A pesar de lo superficial de la herida, Mehmed fue trasladado de inmediato al hospital, donde recibió atención médica. Afortunadamente, pudo regresar a casa poco después. Sin embargo, el impacto emocional del incidente continúa afectando profundamente a él y a su familia. “No dormimos ni un segundo anoche. Nunca hubo ningún problema hasta ayer y aún no entendemos qué le pasó”, confesó el propietario.
Afortunadamente, sus hijos, que suelen acompañarlo en el restaurante, no se encontraban en el local en ese momento, lo que evitó una tragedia aún mayor. Mehmet y su esposa continúan lidiando con la conmoción y la preocupación por lo sucedido.
El restaurante cuenta con cámaras de seguridad que registraron todo el suceso. Gracias a ellas, Mehmet confía en que el agresor pueda ser identificado y arrestado pronto. “Tenemos imágenes de la cámara y se ve claramente al agresor. Esperamos que lo arresten pronto”, dijo el propietario. Además, el hombre no había consumido alcohol durante la cena; solo había pedido una Coca-Cola, descartando que la intoxicación fuera un factor.
La policía local confirmó el incidente, aunque declinó ofrecer más detalles sobre la investigación en curso o informar si el agresor había sido detenido. La fiscalía también ha sido notificada, y el miércoles 4 de marzo un equipo forense visitó el restaurante para recabar pruebas. Las imágenes de las cámaras de seguridad, junto con la declaración de Mehmet y de testigos, forman ahora parte de la investigación que busca esclarecer los motivos del ataque y responsabilizar al agresor. Por el momento, el restaurante permanece cerrado sin fecha concreta de reapertura.
Una noche que Zele no olvidará
El ataque ha generado consternación entre quienes conocen la relación previa del cliente con el restaurante. Mehmet y su familia siguen impactados, no solo por la agresión física, sino por la incomprensión de por qué un cliente acudió armado a un lugar que consideraba seguro y familiar. “No tenemos idea de por qué este hombre estaba armado en nuestro restaurante. Esperamos que sea arrestado pronto”, reiteró Mehmet, mientras las autoridades continúan con la investigación.