El último concurso de belleza de camellos celebrado en Mascate, la capital de Omán, se ha visto sacudido por un escándalo inédito. Los organizadores anunciaron la descalificación de veinte animales tras descubrir que habían sido sometidos a inyecciones de bótox. El hallazgo se produjo durante las inspecciones previas a la competición, donde expertos detectaron signos claros de procedimientos cosméticos en labios y piel de los camellos, según ha informado el medio alemán Bild.
Este certamen tiene una larga tradición en Omán y es uno de los eventos más esperados tanto por criadores como por el público local. Los camellos participantes compiten por premios económicos de alto valor y por el prestigio que supone criar un animal considerado bello según los estándares del concurso. La dedicación de los criadores es total, invirtiendo tiempo y recursos para conseguir ejemplares con pelajes brillantes, posturas elegantes y rasgos faciales llamativos.
El escándalo ha generado un fuerte revuelo porque la organización mantiene reglas estrictas destinadas a garantizar una competencia justa y auténtica. La agencia estatal de noticias SPA informó que “se les había tensado la piel para cumplir con los estándares de belleza actuales”. La noticia de la descalificación de los camellos por el uso de bótox ha puesto el foco en las prácticas, tan dañinas para los animales, de algunos participantes, que buscan ventajas a cualquier precio en una industria cada vez más competitiva.
La belleza y el bótox en los camellos
En este tradicional concurso, para hacerse con el primer premio, cada camello es evaluado por un jurado que analiza criterios muy detallados. Se presta atención a la simetría facial, el grosor de los labios, la curvatura del cuello, el tamaño de la cabeza y la apariencia general, según Bild. Estos rasgos definen el ideal de belleza animal en la región y son el resultado de generaciones de selección genética y cuidado especializado.
La agencia SPA explica que el objetivo era “resaltar la simetría y el grosor de ciertas zonas del rostro, logrando así un aspecto más atractivo a ojos del jurado". Las autoridades y los organizadores sostienen que este tipo de intervenciones atentan contra la esencia del concurso y la salud del animal. Por eso, el reglamento prohíbe cualquier tipo de alteración artificial. El hallazgo de bótox en veinte camellos supone la infracción más numerosa detectada en la historia reciente del certamen.
Los controles para proteger a los animales
La política del concurso respecto a las mejoras cosméticas o estéticas es de tolerancia cero. Las normas prohíben expresamente todo tipo de intervención artificial en los animales, y los controles se han endurecido en respuesta a casos previos ocurridos tanto en Omán como en otros países de la región. Antes de ser admitidos, los camellos son sometidos a exámenes físicos y a revisiones por parte de expertos, que buscan evidencias de cualquier manipulación.
La descalificación de los veinte camellos se llevó a cabo de inmediato una vez confirmada la presencia de bótox. Los organizadores explicaron que estas prácticas no solo alteran la competencia, sino que también plantean interrogantes sobre el bienestar de los animales. Las autoridades subrayan que el propósito del evento es celebrar la tradición cultural, y no fomentar conductas perjudiciales para los camellos.
Incidentes similares se han registrado en ediciones anteriores, especialmente en concursos de Arabia Saudita, donde la magnitud de los premios ha provocado un aumento de la creatividad entre los competidores para destacar a sus animales. Como respuesta, las autoridades han incrementado la severidad de los controles y el alcance de las sanciones, mostrando así un compromiso con la integridad y la transparencia.