El Ejército español vivió un punto de inflexión aquel 23 de febrero de 1981. Los militares tuvieron la opción de unirse a un levantamiento que buscaba un nuevo régimen donde podrían haber tenido más peso. Tenían que tomar la decisión entre ser leales a su función y respetar la Constitución o apostar por una acción ilegal para cambiar el régimen de un país que hacía menos de seis años había salido de una dictadura. Pero el golpe militar no logró el efecto deseado y los implicados acabaron encerrados.
El teniente coronel Antonio Tejero lideró a un grupo de guardias civiles para entrar en el Congreso, mientras que el capitán general de la III región militar, Jaime Milans del Bosch, le siguió en Valencia. Además, el general Alfonso Armada era el elegido para liderar un supuesto nuevo Gobierno. Sin embargo, no hubo más seguidores entre los cuarteles españoles. Las palabras del rey Juan Carlos I pidiendo “respetar el orden constitucional” terminaron con cualquier duda.
Otros militares tuvieron un papel determinante pero desde el lado ‘leal’. Algunos son caras reconocibles que estuvieron en el hemiciclo durante las horas en las que Tejero mandó al suelo a los diputados y disparó al techo. El propio Juan Carlos I, como Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, es un personaje central en esta trama. Y su verdadera implicación es lo que muchas personas desean conocer con la desclasificación de documentos de este miércoles.
Los conocidos golpistas
Antonio Tejero es la cara del 23F. Fue el líder del golpe, por lo menos sobre el terreno. Entró en el Congreso de los Diputados y preparó el traslado de 288 agentes de la Guardia Civil con seis autobuses. Acabó siendo condenado a 30 años de prisión y salió en libertad condicional en 1996. Desde entonces, se ha mantenido alejado de los focos y las explicaciones.
Milans del Bosch, militar con trayectoria en la Dictadura, apoyó la sublevación desde Valencia, iniciando un levantamiento militar en las calles, con militares y vehículos blindados, pasando a la historia como el seguidor aislado del golpe. Fue condenado a 30 años, expulsado del Ejército y liberado en 1991 por edad. La tercera figura militar ampliamente conocida es la de Alfonso Armada, como líder del régimen que querían imponer. Era una persona de confianza de Juan Carlos I y sus conversaciones durante el golpe son otro de los grandes atractivos de la desclasificación.
Los militares leales
Manuel Gutiérrez Mellado, capitán general ad honorem del Ejército de Tierra, era en 1981 el vicepresidente del Gobierno y ministro de Defensa, de manera que estaba en el Congreso. Es una de las personas más recordadas del instante del golpe, porque se encaró con Tejero a pesar de estar este armado, reprochándole lo que estaba haciendo.
Guillermo Quintana Lacaci, capitán general de Madrid durante el intento de golpe, impidió la salida de tropas en la capital por su lealtad al rey. Evitar que el golpe se extendiera en las calles de la capital fue fundamental, pues habría supuesto un duro obstáculo para las autoridades y podría haber tenido un efecto desencadenante. El general José Juste también fue leal, a pesar de la presión de algunos subordinados. Estaba al frente de Brunete, división considerada clave en el levantamiento.
Dentro de la Guardia Civil también hubo personajes leales muy relevantes. El teniente general Aramburu Topete, director general de la Guardia Civil durante el 23F, intentó que Tejero depusiera las armas en el Congreso, pero fue amenazado. Tras desistir, coordinó el cerco policial al edificio y la respuesta de seguridad.