La semilla más grande del planeta: un coco marino de casi 30 kilos y medio metro

Las hojas de la palmera, en forma de embudo, pueden alcanzar los diez metros cuadrados y son capaces de canalizar el agua de lluvia y residuos orgánicos

Tres frutos de Coco de Mer. (Dennis Hansen/Newphytologist)

La semilla más grande del planeta pesa casi 30 kilos y mide medio metro. Este coco con una forma peculiar nace de la palmera Lodoicea maldivica, también llamada coco de mer, y crece en las islas Seychelles de Praslin y Curieuse, ubicadas en el océano Índico. Sin embargo, los científicos llevan años investigándolo por razones completamente distintas.

Esta palmera ha perfeccionado una técnica única para garantizar la supervivencia de sus descendientes, lo que le ha permitido producir los frutos más grandes conocidos y mantener su dominio sobre el bosque insular, incluso en condiciones de suelos extremadamente pobres. Un estudio publicado en New Phytologist revela cómo esta especie concentra recursos y agua de manera tan eficiente que no solo alimenta a sí misma, sino que dificulta la supervivencia de otras plantas.

Esta palmera realiza un gran esfuerzo para reproducirse, produciendo grandes cantidades de polen y frutos enormes que no pueden esparcirse, sino que caen al suelo por la base. “Esto supone un enorme gasto de energía en un suelo muy pobre en nutrientes, realmente no tiene sentido”, afirma el Dr. Christopher Kaiser-Bunbury, del Departamento de Biología de la Universidad Técnica de Darmstadt, en New Phytologist Foundation.

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Los investigadores dedicaron varios años a observar las palmas coco de mer, cuyas hojas, que pueden alcanzar los 10 metros cuadrados, tienen una disposición en forma de embudo capaz de canalizar el agua de lluvia y residuos orgánicos directamente hacia la base del tronco. Incluso su propio polen se recicla si no es consumido por los gecos. De acuerdo con el biólogo Kaiser-Bunbury: “Incluso con una lluvia torrencial, se puede caminar por el bosque de palmeras casi sin mojarse”.

Palmeras de coco de mer. (New Phytologist Foundation)

El estudio evidenció que cerca del tronco, la cantidad de fosfato era hasta tres veces mayor que en otras especies de palmeras del mismo entorno. El agua y los nutrientes acumulados de este modo son absorbidos por las plántulas que crecen justo al pie de los ejemplares femeninos. “Muchas plantas captan agua, pero no conocemos ninguna especie que lo haya perfeccionado tanto”, subraya el biólogo en el estudio.

El estudio demostró que el coco de mer modifica su propio hábitat, llegando a crear un palmeral en Praslin. Se trataba de una especie predominante, antes de la sobreexplotación y deforestación, que casi lo llevan a la extinción. Asimismo, los animales y otras plantas evolucionaron estrechamente con esta palmera y coexisten en la actualidad.

Nuevas líneas de investigación

El estudio, realizado en colaboración con la Seychelles Islands Foundation, no solo profundizó en las singularidades fisiológicas de esta palma, sino que también abrió nuevas líneas de investigación. Kaiser-Bunbury está estudiando la dinámica del bosque de coco de mer a partir de estos nuevos hallazgos.

Un geco en una palmera de coco de mer. (New Phytologist Foundation)

“Nos gustaría investigar cómo se puede mantener la monodominancia de la palmera incluso si las personas gestionan activamente el bosque, por ejemplo, plantando nuevas palmeras”, indicó el biólogo, quien expuso la nueva línea de investigación: “Nos interesa el impacto de esta forma de crecimiento agrupado en todo el ecosistema forestal y, en particular, en la fauna asociada”.

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