Las 6 claves para tener una relación sana y próspera, según un psicoterapeuta

El especialista enumera los métodos con los que ha obtenido mejores resultados a lo largo de su carrera

Claves para una relación sana (Freepik)

Las relaciones de pareja suelen estar rodeadas de ideas preconcebidas sobre el amor y la convivencia. Muchas personas creen que si existe un vínculo profundo los problemas se resuelven solos o que la felicidad del otro depende completamente de uno mismo. Estas creencias, aunque populares, suelen dificultar la vida en común y generan expectativas poco realistas que pueden llevar a la frustración.

La experiencia de quienes han trabajado durante años con parejas muestra que el éxito no radica en buscar la perfección ni en evitar el conflicto a toda costa. Al contrario, las parejas más sólidas son aquellas que se permiten crecer juntas, aceptar las diferencias y modificar conductas con el tiempo. El psicoterapeuta John Tsilimparis, a través de la revista Psychology Today, sostiene que la clave para una relación duradera es desmitificar lo que debería ser una pareja ideal. Solo cuando ambos acuerdan cambiar la forma de pensar y actuar, se abre la puerta al crecimiento.

El especialista explica que sin ese cambio, la relación tiende a estancarse y fracasar. Después de décadas de experiencia, Tsilimparis ha reunido 6 claves para llevar a cabo si el objetivo es conseguir una relación próspera, sana y sin mitos.

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Reducir expectativas y la necesidad de tener la razón

Nadie es perfecto y pretender que la pareja lo sea solo genera insatisfacción. Según John Tsilimparis, una relación sana implica aceptar al otro tal como es y como no es, sin por eso rebajar los propios valores o “conformarse con algo incompatible”. El reto está en adaptar las expectativas, hacerlas realistas y prácticas, y entender que la perfección no existe en la vida cotidiana de pareja.

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Insistir en tener la última palabra o querer que el otro vea todo igual lleva al desgaste. Tsilimparis señala que es más valioso priorizar la relación que ganar una discusión. Cada persona tiene su historia y su modo de ver el mundo; celebrar esa singularidad, en lugar de culpar al otro por pensar diferente, ayuda a construir vínculos más sólidos y respetuosos.

Reconocer las responsabilidades y los límites

“Las discusiones no se resuelven señalando al otro, sino asumiendo la responsabilidad sobre cómo uno mismo contribuye a los problemas”, asegura el especialista. En su opinión, cada miembro de la pareja debe trabajar en sus propias conductas y no esperar que el cambio venga del otro lado. Esta actitud evita el círculo vicioso de las recriminaciones y permite avanzar hacia un clima de mayor comprensión mutua.

Todos, en algún momento, reaccionan de manera exagerada o irracional ante ciertas situaciones sin darse cuenta. Ser capaz de detectar esos puntos ciegos permite bajar la tensión y evitar malentendidos. Al mismo tiempo, es fundamental reconocer los límites y sensibilidades del otro, respetando el espacio necesario cuando la situación lo requiere, según Tsilimparis.

Practicar la comunicación asertiva y la vida social

Muchos conflictos de pareja surgen por una comunicación deficiente. El objetivo es dejar atrás los mensajes agresivos, pasivos o sarcásticos y adoptar un lenguaje directo, claro y respetuoso. Tsilimparis explica que “utilizar frases en primera persona y expresar lo que uno siente o necesita, sin atacar, facilita que el otro escuche y responda en vez de reaccionar defensivamente”.

La vida social y la comunicación son clave en una relación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para evitar depender exclusivamente del otro para la diversión o el bienestar, es saludable que cada uno mantenga amigos, pasatiempos e intereses propios. Así, compartir tiempo juntos se vuelve más placentero y menos obligatorio. Esta independencia crea una base más fuerte para la relación y reduce la presión sobre el vínculo.

Estos seis elementos, sencillos pero fundamentales, ayudan a construir relaciones más sanas y duraderas. El amor, entendido como una capacidad y no solo como un sentimiento, se fortalece cuando ambos integrantes de la pareja se comprometen con el crecimiento personal y mutuo. Según el psicoterapeuta John Tsilimparis, “solo cambiando creencias y hábitos se logra una conexión real y sostenida a lo largo del tiempo”.

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