El Gobierno ha introducido una actualización en la deducción del IRPF para quienes perciben salarios bajos tras elevar el salario mínimo interprofesional (SMI) hasta 1.221 euros mensuales repartidos en catorce pagas. La medida, anunciada tras el Consejo de Ministros por la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, implica que los trabajadores que cobran menos de 20.000 euros brutos anuales podrán beneficiarse de una reducción fiscal de hasta 591 euros. Este ajuste busca compensar el incremento del SMI y evitar el conocido “error de salto” en la tributación, que podría afectar a quienes superan por poco el umbral del salario mínimo.
“Acompañamos la aprobación del salario mínimo interprofesional con una nueva revisión fiscal para las rentas bajas, de forma que estas personas perceptoras del salario mínimo interprofesional no tengan que abonar la parte fiscal correspondiente”, ha indicado Montero en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Aunque el SMI se sitúa en 17.094 euros anuales, la deducción se amplía para cubrir a quienes perciban hasta 20.000 euros, de modo que el beneficio fiscal sea más inclusivo y no penalice a quienes estén apenas por encima del mínimo.
A diferencia de años anteriores, en esta ocasión no ha habido fricción entre los ministerios de Trabajo y Hacienda respecto a este asunto. María Jesús Montero ha respaldado la continuidad de la exención, alineando así la política fiscal con las demandas del Ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz.
Ahorro acumulado de 11.000 millones desde 2018
Desde que el Gobierno inició las sucesivas subidas del SMI (la primera fue en 2018 y desde entonces ha habido seis incrementos) el conjunto de contribuyentes de rentas bajas ha obtenido un ahorro acumulado que ya alcanza los 11.000 millones de euros, de acuerdo con los datos expuestos por la ministra. Montero ha comparado los datos con “la etapa del PP”: ahora, según ha explicado, quien cobra el salario mínimo paga 800 euros menos en IRPF.
La responsable de Hacienda ha explicado la orientación redistributiva de la política fiscal, enfatizando que el Ejecutivo actúa para aliviar la carga tributaria sobre las rentas más bajas y exigir mayores contribuciones a quienes se sitúan en los tramos superiores. “Ha sido una iniciativa de este Gobierno, como siempre, bajar la contribución a las personas de bajo salario y pedir un mayor esfuerzo a aquellos que tributan en la escala alta”, ha afirmado.
Por otro lado, Montero considera que esta deducción wa una “invitación clara” para que los empresarios firmaran el acuerdo de subida del salario mínimo, que se sitúa en la parte baja de la propuesta de los expertos al ir exento de tributación, lo que permite unos costes laborales “más bajos” a los empresarios.
La subida del SMI se ha producido tras llegar a un acuerdo Gobierno y sindicatos, pero sin la patronal. La última vez que se pusieron de acuerdo en este ámbito fue en 2020. Este martes, en una entrevista en la COPE, el líder de la CEOE, Antonio Garamendi, ha asegurado estar “hiperenfadado” con Pedro Sánchez. “Han utilizado unos expertos que yo creo que no han pagado un salario en su vida”, ha sentenciado.
No obstante, la vicepresidenta ha insistido en que para Hacienda “el debate sobre la tributación mínima y el debate sobre el salario mínimo son debates distintos”, porque la aspiración del Gobierno es que el salario mínimo “siga creciendo y alcance cotas elevadas”, mientras que la tributación mínima es “otro debate”.