El aeropuerto de Barajas es el más transitado de España, por el que cada día pasan miles y miles personas provenientes de todas las partes del mundo. Esto obliga a tener unos fuertes controles de seguridad, sobre todo con temas de droga, donde los perros de la Guardia Civil ganan un enorme protagonismo. Sin ellos no se podría realizar el trabajo que se lleva a cabo y, sin embargo, viven en condiciones deplorables.
En las perreras del aeropuerto viven 15 perros que cada día, tras terminar sus jornadas, tiene que volver a unas instalaciones que “se están quedando anticuadas, no tienen mantenimiento y por el uso están totalmente deterioradas”, según relata a Infobae, Valentín Blanco, portavoz de la Asociación Unificada de Guardia Civil (AUGC) Cinológico.
Según explica, “las perreras son pequeñas, los retenedores están estropeados, hay falta de mantenimiento, las vallas no son las permitidas, porque tendrían que ser no cortantes y se debería tener tabiques para que no se vean los perros, porque se acaban peleando", porque al final, aunque los perros estén adiestrados, al tener que pasar muchas horas juntos, pueden acabar peleándose. Infobae se ha puesto en contacto con la comandancia de la Guardia Civil de Madrid para saber si tienen conocimiento de esta situación y para conocer su valoración de estas instalaciones y, en el momento de publicación de este artículo, no ha habido respuesta.
“No importa que sean unas instalaciones más o menos modestas, el problema es que con las humedades, el espacio reducido, todo afecta en el rendimiento y en la salud del perro. No es igual un perro que esté alegre, que uno que esté estresado”, denuncia y añade que “si el Seprona entrara en tu casa y tuvieras las perreras que tiene Barajas, no solo te ibas detenido, te iban a meter un viaje impresionante, porque no cumple ninguna normativa”.
“Los perros dan un rendimiento y no piden nada a cambio”
Para Blanco la solución es clara: “Hace falta que la Dirección General de la Guardia Civil haga unos presupuestos, porque hay instalaciones que están tercermundistas”. “Ya no es la de Barajas, estamos hablando de más unidades, porque hemos sacado el foco ahí, como lo sacamos anteriormente a Jaén, pero vamos, hay otras instalaciones que están bastante bien, porque se han reformado, se han hecho perreras nuevas y es que esto necesita mantenimiento, como todo, como las carreteras, como las vías del tren, que tienen deficiencias por por falta de mantenimiento”, añade.
“Lo que pedimos unas instalaciones dignas para estos animales que hacen un trabajo excepcional”, explica, porque al final desde la Guardia Civil “somos los primeros que tenemos que dar el ejemplo y además que los perros son profesionales, o sea, es un material del Estado. Y la diferencia con un vehículo es que es un ser vivo”.
Y es que el papel de estos animales es muy relevante en todo tipo de intervenciones que lleva a cabo la Benemérita. “Los perros dan un rendimiento y no piden nada a cambio porque son fieles cien por cien. Se ha visto estos días que ha habido los rescates de la nieve, en avalancha, los han localizado los perros enseguida, tardan tres o cuatro minutos en encontrar a una persona”.
A esto se suma que “hacen el trabajo de 200 personas. Si en Barajas, tuviéramos que ir mirando maleta a maleta cada persona, haríamos un desastre. Sin embargo, el perro va pasando, le pones cien maletas y en dos minutos te mira cien maletas. Es lo que deberían apreciar, el servicio que hacen. Y a cambio simplemente quieren cariño, comida y unas instalaciones decentes”.