Enfermeras denuncian la situación “crítica” del centro de migrantes de Ceuta: una sola sanitaria atiende a 1.000 personas

SATSE se hace eco de las denuncias de hacinamiento de migrantes en el CETI de Ceuta y critica la falta de medios para atenderlos

Un grupo de personas a su llegada al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta, a 10 de febrero de 2026, en Ceuta (España). (Antonio Sempere / Europa Press)

El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta ha alcanzado “niveles críticos” en lo que a atención sanitaria se refiere. El sindicato de Enfermería SATSE ha denunciado las presiones y amenazas que sufren desde la dirección para que continúen la atención de los residentes en condiciones “deplorables”.

El CETI da cabida a alrededor de 1.000 migrantes llegados a la ciudad autónoma, más del doble de su capacidad (512 plazas). Eso ha obligado al centro a alojar a 220 personas en su garaje, donde permanecen hacinados y sin ventilación suficiente, según han denunciado varias organizaciones. “Las personas se encuentran hacinadas, durmiendo varias de ellas en un mismo colchón, en un espacio con escasa ventilación e iluminación y con condiciones higiénicas inaceptables”, detalló el sindicato en un comunicado.

La instalación no está preparada para recibir tal cantidad de personas y tampoco el personal sanitario. La atención de los residentes del CETI, externalizada a la empresa Eulen desde el 2016, cae en manos de unos pocos profesionales, que no han aumentado pese al incremento de llegadas a la ciudad autónoma.

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“Entre semana hay dos enfermeras en el turno de mañana, pero tanto en el turno de tarde como en la noche, fines de semana y festivos, solamente hay una enfermera“, explica a Infobae Elisabeth Muñoz, portavoz de SATSE Ceuta. Al personal de enfermería le acompañan una auxiliar, un médico y un administrativo en las mañanas, pero durante las noches “solamente hay una enfermera con un vigilante de seguridad” para atenderlos a todos.

La situación debería haber mejorado con la renovación de la adjudicación a Eulen. Los nuevos pliegos del contrato, que preveían la incorporación de un auxiliar sanitario los fines de semana, debían entrar en vigor este 1 de enero, pero el Gobierno todavía no los ha formado, lo que impide que se haga efectivo.

Forzadas a atender desde el garaje

En esta situación de saturación, el director del CETI estaría intentando obligar a las enfermeras a trabajar desde el garaje del centro. “El personal de enfermería se ha negado y la jefa de la empresa les ha dado órdenes a sus empleados de que la atención debe realizarse desde el habitáculo que tienen preparado para ello, no en el garaje ni en ninguna otra zona del CETI”, explica Muñoz.

“Las enfermeras se niegan a ir al garaje por varios motivos. Primero, porque no se trata de intervenciones de emergencia y, si necesitan atención, se les puede desplazar perfectamente al consultorio, que está a dos minutos andando”, dice la portavoz sindical. Además, el espacio no está preparado para ello: “Si yo atiendo a una persona en el garaje, no tengo nada: no tengo electrocardiograma, no tengo para hacer una ecografía...”, especifica.

Imagen del exterior del CETI en Ceuta. (CCOO)

A su vez, con la falta de personal, el trasladarse hasta el garaje para atender a los migrantes obligaría a cerrar el consultorio, que no puede quedar desatendido. “En el consultorio hay 8 camas en las que están personas ingresadas que no cumplen los criterios para irse a un hospital, pero requieren una serie de cuidados. Tendría que dejar solas a estas personas y cerrar con llave el consultorio, porque eso no puede quedar abierto”, dice Muñoz.

Ante la negativa de las enfermeras de trasladarse hasta el garaje, la respuesta han sido amenazas por parte de la dirección, así como lanzar “falsas acusaciones hacia el personal, como que están haciendo una omisión de socorro”, especifica la portavoz sindical. El director del CETI habría advertido también de que, por negarse, se haría un informe a Madrid para obligarlas a ejercer desde el garaje en los próximos pliegos del contrato. “Son una serie de actitudes amenazantes que la enfermería no tiene por qué aguantar”, sentencia Muñoz.

Desde SATSE, reclaman el respeto a las profesionales sanitarias y un trato digno para los migrantes que residen en el CETI. “El hacinamiento es enorme, con los riesgos que eso conlleva: aparición de brotes de escabiosis, propagación de enfermedades... son totalmente inasumibles. Las personas tienen que tener un trato digno y eso no puede ser meterles en un garaje como si de cajas se tratase”, reivindica Muñoz.

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