Era septiembre de 2023 cuando un hombre estaba revisando los objetos personales que su tío se había olvidado en su casa después de una visita familiar. Entre papeles y pertenencias aparentemente comunes apareció una memoria USB. La curiosidad le venció, pero lo que se encontraría dentro jamás se lo pudo imaginar. Lo llevó directamente a la policía. Un diario personal que recorre décadas y que documenta hechos estremecedores.
En el dispositivo había quince volúmenes de memorias, escritos densos, meticulosos, en los que el hombre relataba su vida, sus viajes y sus relaciones con adolescentes. La Fiscalía francesa reconoce que nunca habían visto un expediente de tal magnitud. “Estos escritos nos dieron una idea de la escala de perversidad del detenido”, explicó el fiscal Étienne Manteaux.
El nombre del sospechoso era el de Jacques Leveugle, nacido en 1946, quien soñaba con ser profesor, pero nunca completó sus estudios de literatura ni obtuvo la titulación como maestro de educación especial. Aun así, ejerció durante décadas como educador, monitor de campamentos y tutor informal en distintos países.
Entre sus viajes, se incluyen Argelia, Suiza, Alemania, Marruecos, Níger, Filipinas, India, Colombia, Nueva Caledonia y, finalmente, Francia, donde fue detenido. Allí, en la región de Grenoble, el fiscal Manteaux y la gendarmería localizaron al hombre de 79 años en la localidad de Vizille, cerca de los Alpes franceses. “Viajó extensamente. En cada uno de los lugares donde se estableció y mantuvo relaciones sexuales con ellos”, afirmó Manteaux.
En total, la investigación ha identificado 89 víctimas, adolescentes de entre 13 y 17 años, con abusos que abarcan desde 1967 hasta 2022. Casi seis décadas de delitos documentados en cinco continentes.
La seducción intelectual
“No es un caso de abuso clásico”, señaló el fiscal. Leveugle no recurría a la violencia física. Pasaba tiempo con los jóvenes, les ofrecía dinero, atención, estímulo intelectual y acompañamiento educativo. Enseñaba idiomas, hablaba de cultura, fomentaba estudios. “Nunca hubo violencia física. Se trata de coerción moral”, explicó el coronel Serge Procédès, encargado de la investigación. “Una red tejida alrededor de cada uno de los jóvenes”.
Leveugle se describía como un “amante de los chicos” y se comparaba con “un antiguo griego que formaba a jóvenes efebos”. Esa construcción intelectual, según los investigadores, explica la ambivalencia de las víctimas, muchas de las cuales tardaron años en reconocerse como tales. De las 89 personas mencionadas en los documentos, solo unas 40 han sido identificadas. Cerca de 150 personas han sido interrogadas y apenas dos han presentado demandas civiles.
Durante los interrogatorios, Leveugle reconoció dos homicidios: en 1974, asfixió a su madre enferma terminal en Maisons-Laffitte, y en 1992, hizo lo mismo con una tía de 92 años en Suiza mientras dormía. “El acusado justifica sus acciones afirmando que le gustaría que le hicieran lo mismo si se encontrara en esa situación terminal”, relató Manteaux. Ambos hechos están siendo investigados por separado.
La carrera contra el reloj
En febrero de 2024, Jacques Leveugle fue detenido en Vizille, cerca de Grenoble, y permanece en prisión preventiva por violación agravada y agresión sexual. Hasta entonces, cincuenta y cinco años de delitos sin antecedentes penales. Muchos de los hechos anteriores a 1993 han prescrito, según la ley francesa, pero la fiscalía insiste en documentarlos para reconstruir toda la trayectoria. Por eso se ha lanzado una alerta internacional y un llamamiento público a testigos y posibles víctimas. La investigación deberá cerrarse en 2026. “Si alguna víctima desea presentarse, debe hacerlo ahora”, advirtió Procédès.
La Fiscalía ha habilitado la línea 0800-200142 para testimonios, información y voces que permanecieron en silencio durante décadas. En sus memorias, Leveugle confirma que todo lo narrado es “una expresión de la realidad de su experiencia”. 15 volúmenes. 89 vidas. Medio siglo de secretos. Y una memoria USB que alguien decidió no ignorar.