La FP seduce a los jóvenes, pero no convence a los ricos: uno de cada cuatro cree que es “poco o nada prestigiosa”

La rápida inserción laboral impulsa la buena imagen de la Formación Profesional

Uno de cada cuatro ricos aún cree que la Formación Profesional no tiene prestigio. (Unsplash)

La Formación Profesional (FP) en España goza de una amplia valoración social gracias a su capacidad para abrir las puertas del mercado laboral. No obstante, a pesar de contar con más de 1,2 millones de matriculados, sigue enfrentando un estigma relacionado con el prestigio social, especialmente entre los sectores con mayor nivel educativo y adquisitivo.

Así lo reflejó el nuevo Barómetro de la Formación Profesional, elaborado por la Fundación por la Formación Dual CaixaBank, CaixaBank Dualiza e Ipsos Iberia. “La segmentación revela que el principal conflicto en la percepción de la FP es la distancia entre su valor pragmático (alta empleabilidad, reconocida por casi todos) y su valor simbólico (menor prestigio en comparación con la Universidad)”, señala el estudio.

Más de dos tercios de la población, el 69%, declaran mantener una imagen “positiva o muy positiva” de la FP. Tres de cada cuatro consideran que facilita una “inserción laboral rápida”, y el 60% la juzga más adaptada a las necesidades del mercado que los estudios universitarios. “La promesa de una rápida inserción laboral es el principal argumento para elegir la FP, mencionado por una amplia mayoría”, destaca el informe.

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No obstante, el prestigio sigue siendo una asignatura pendiente. Apenas el 22% percibe que la FP goza de alto reconocimiento en su entorno, mientras un 14% la califica como “poco o nada prestigiosa”. Entre los ciudadanos de ingresos altos, uno de cada cuatro sostiene esta última percepción, el doble que entre los ingresos bajos o medios.

La importancia de la experiencia directa

El contacto con la FP cambia la percepción de forma notable. “Existe una correlación directa entre la cercanía con la FP y una valoración positiva. El perfil afín (28%) se nutre de la experiencia directa o familiar, mientras que los detractores (9%) y desinformados (22%) se caracterizan por su lejanía y falta de contacto con este sistema educativo”.

Sin embargo, entre quienes estudiaron FP o tienen familiares que lo hicieron, la valoración positiva supera el 74%, muy por encima de la media nacional. El grupo con mejor opinión de la FP es el de 16 a 24 años (73%), mientras que los 25 a 34 años solo alcanzan el 59% de valoración positiva.

Las motivaciones para elegir FP también muestran matices según renta y educación: más de la mitad de los ciudadanos de ingresos altos considera que los estudiantes optan por la FP tras dificultades académicas, mientras que solo uno de cada cuatro destaca el menor coste económico como razón de peso.

La comunidad universitaria se organiza para que la nueva ley de universidades eche a andar y tenga financiación.

El reto de la orientación educativa

El Barómetro apunta a un factor decisivo para entender por qué la percepción de la FP mejora: la información. El impacto de la orientación educativa es especialmente importante. El informe subraya que “el grupo que declara haber recibido una ‘orientación útil’ se convierte en el mayor embajador de la FP”. Entre quienes han contado con ese acompañamiento, la imagen positiva de estos estudios alcanza el 85% y el optimismo sobre su futuro es claramente superior a la media. Son, además, quienes con mayor frecuencia recomiendan la FP y le atribuyen un mayor reconocimiento social.

Además, esa falta de información se hace especialmente visible en el caso de la FP Dual. Solo un 11% de la población afirma conocer bien este modelo, mientras que un 45% reconoce no conocerlo en absoluto. Sin embargo, cuando se explica su funcionamiento, la percepción cambia y la ciudadanía valora especialmente “la mejor preparación práctica, el contacto directo con el mundo laboral y las mayores posibilidades de contratación” asociadas a esta modalidad.

Un profesor dando clase de FP. (Cedida)

Mejoras urgentes de la FP

Pero más allá de la percepción social, la FP necesita seguir mejorando para poder hacer frente a la demanda. “Las mejoras más urgentes se concentran en aspectos estructurales”, señala el documento. En concreto, el 45% de los encuestados reclama un aumento de las plazas públicas disponibles, el 32% una mejora de los recursos e infraestructuras educativas y el 31% una mayor variedad de especialidades formativas, en línea con la evolución de los sectores productivos y las necesidades de las empresas.

Así, la mitad de los ciudadanos considera la FP como “la vía adecuada para la recualificación”, y un 47% la identifica como clave para la formación de personas adultas. Esta función, cada vez más relevante, contribuye a diversificar el perfil del alumnado y a consolidar la FP como un instrumento de adaptación a los cambios del mercado laboral. En este contexto, las expectativas de futuro muestran un tono de optimismo. El 59% de la población cree que la valoración social de la FP mejorará en los próximos años, frente a un 4% que anticipa un empeoramiento.

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