El salto de la exitosa franquicia cinematográfica Padre no hay más que uno a la televisión se materializa este 25 de enero con el estreno en atresplayer de Padre no hay más que uno, la serie. La nueva comedia, dirigida por Inés de León, introduce una familia y un reparto completamente nuevos, trasladando el universo original a una trama marcada por el contraste de estilos educativos entre los padres protagonistas, Elena y Mateo, a quienes interpretan Mariam Hernández y Daniel Pérez Prada, respectivamente.
En la presentación de la serie en el marco del atresplayer Day en Gran Canaria, ambos protagonistas detallaban cómo han construido una dinámica familiar distinta desde su experiencia profesional y personal, destacando la complicidad y el realismo que aporta el nuevo reparto infantil. La adaptación televisiva: una familia, un enfoque y un universo completamente nuevos.
Mariam Hernández ha manifestado a Infobae la mezcla de respeto y entusiasmo con la que asume el reto de esta nueva etapa: “Lo he asumido con mucha alegría, con mucha ilusión, pero también con mucho respeto. Porque cuando vienes de una saga con tanto éxito, que ha visto tanta gente, hay un respeto. Pero también nos dijeron desde un principio que tuviéramos superclaro que era un proyecto diferente”.
La actriz subraya que la serie “no tiene nada que ver” con las películas, manteniendo un universo reconocible, pero completamente renovado para los espectadores. Ante cualquier comparación con los anteriores protagonistas, Hernández reconoce que, al comprender el carácter autónomo de la serie, encontró su espacio: “Yo adoro a Toni Acosta y a Santiago Segura. Pero cuando ya nos explicaron que era otra familia completamente diferente, otros personajes, ya lo veréis, no tienen nada que ver. Es un trabajo nuevo en el que hay que descubrir”.
Por su parte, Daniel Pérez Prada ha valorado ante Infobae la tranquilidad que ha sentido frente a la posible presión del proyecto: “Podría pensarse que uno siente presión… pero yo la verdad es que lo que siento es tranquilidad de tener un papel o heredar un papel o un proyecto que ya viene con este éxito masivo. Prefiero partir de un gran éxito, honestamente, a partir desde cero”, reconoce.
Ambos intérpretes remarcan que, pese a las referencias al universo original, dar el salto a la serie ha sido una oportunidad para renovar tramas, personajes y tono, aspirando a conquistar tanto a los seguidores anteriores como a una nueva audiencia: “Confiamos en que a toda esa gente que le han gustado mucho las pelis, pues también se enganchen ahora a la serie, nos encantaría”, ha expresado Hernández en la entrevista con este medio.
Dos modelos de educación enfrentados
El núcleo cómico de la serie gira en torno a la pareja de padres, Elena y Mateo, que defienden dos modelos educativos opuestos. Hernández relata en la entrevista que su personaje es “una mujer que educa a sus hijos de una manera muy tradicional. Si tiene que pegar un buen grito y tenerlos al hilo, lo hace… Elena cree en la educación tradicional”. Este enfoque entra en conflicto con el rol de Mateo, al que describe como “mucho más respetuoso, del diálogo, consciente”.
Este contraste detona el motor de la trama, sobre todo con el intercambio de roles familiares: “La serie empieza cuando me ofrecen a mí un nuevo trabajo donde gano mucha pasta, obligamos a toda la familia a mudarse y ahora va a llevar Mateo la casa y a los niños. Y yo, la verdad, creo que no funciona, que tanto diálogo no funciona y yo creo mucho más en lo tradicional”, relata la canaria entre risas.
En el plano personal, la actriz admite sentirse más identificada con la actitud dialogante de Mateo que con el carácter enérgico de su personaje: “En cuanto a mi vida personal, soy más el padre”, comenta.
Por su parte, Pérez Prada detalla en Infobae que ha dado vida a un personaje tierno y torpe: “Mi personaje es muy tierno, es un personaje muy bondadoso, de gran corazón y enorme torpeza. Es uno de esos personajes que me divierten a la hora de trabajarlos; los que tienen buenas intenciones y todo les sale mal. Eso me divierte mucho desde fuera”.
Comedia con referencias internacionales
La serie se distingue de los formatos televisivos españoles habituales por su duración y apuesta técnica. Mariam Hernández cuenta que le entusiasma la propuesta visual: “A mí me fascina cómo está grabada. Hay cosas en la manera de grabar que te recuerdan a Modern Family, hay cosas muy de The Office… Es todo cámara en mano, superinteresante”.
En cuanto a la duración de los episodios —veinte a veinticinco minutos—, la actriz se muestra convencida de su eficacia: “Me parece que en comedia funciona muy bien esta duración. Capítulos cortos, tramas con principio, el enredo, el desenlace… Eso funciona muy bien. Me atrae mucho”.
Pérez Prada añade que la serie conecta con la tendencia internacional hacia “comedia breve”, valorando la referencia a la industria estadounidense como elemento diferenciador: “La serie es un poco más americana de lo que son las pelis, en el sentido de la comedia. Hay mucho de eso y muchísimo de Los Simpson”. Incluso señala que algunos personajes funcionan como homenajes: “Si veis al niño, mi hijo, el que se parece más a mí, su personaje es Bart Simpson. Y la niña pequeña es una Maggie”.
Humor blanco y estereotipos
El padre de esta ficción televisiva subraya el tono familiar del humor: “La comedia en la que las cosas salen mal creo que hace gracia; es un humor muy blanco”.
Sobre las posibles críticas por caer en estereotipos que puedan escocer en ciertos sectores, Hernández reflexiona que “a veces la realidad supera la ficción”. Y agrega: “El estereotipo es inevitable. Yo tengo madres del cole que si las pones, dices: ‘esto es el estereotipo’, pero es la realidad”.
La actriz matiza que en la actualidad hay aspectos en los que “es muy importante no sobrepasar determinadas líneas”, aunque defiende que “tiene que haber un poquito de libertad en la comedia y en la ficción”.
Su compañero coincide y considera que los retratos satíricos de la serie no van a generar malestar: “No nos reímos de nadie en la serie, ni de ningún método de enseñanza. Ojalá te veas reflejado y digas: ‘Ja, qué gracia. Es verdad, soy así de vez en cuando’”.