Javier Santos se ha sentado con la revista Lecturas para afrontar, probablemente, la conversación más dolorosa de su vida. Desde hace años, su nombre está ligado a una batalla judicial y mediática: el reconocimiento como hijo de Julio Iglesias. Sin embargo, esta vez el foco no está solo en su historia personal, sino en las recientes acusaciones de agresión sexual contra el cantante, que han vuelto a remover heridas profundas en su familia, especialmente en su madre, María Edite.
El impacto emocional fue inmediato. Santos reconoce que la investigación de elDiario.es y Unisión sobre los testimonios de dos antiguas empleadas del artista ha reabierto un pasado que nunca llegó a cerrarse del todo. “Es pronto para posicionarse, siempre voy a estar del lado de las víctimas. Eso no significa que esté culpando a mi padre. Pero me siembra muchas dudas, lo he vivido en primera persona. Sé cómo actúan mi padre y sus secuaces”, afirma con contundencia. Unas palabras que, confiesa, surgen de su experiencia personal marcada por la desconfianza y el desgaste.
Las denuncias han activado recuerdos que durante años fueron difíciles de comprender para él. “No entendía este rencor que tiene mi madre, pero con esta noticia he reflexionado mucho y lo entiendo”, confiesa al citado medio. Según relata, su madre le explicó con crudeza una realidad que durante mucho tiempo quedó diluida bajo el mito: “Mi mamá me ha dicho: ‘Javi, es que yo era una niña’. Y yo le digo: ‘Siempre lo has tratado como un galán, pero te estaba engañando’. Ya ha desmitificado su relación con él, fue desigual”.
Ese proceso de reflexión ha ido acompañado de culpa. Santos reconoce que durante años no supo leer el dolor de su madre ni acompañarla como necesitaba. “Le robaron su juventud. También me he echado la culpa muchas veces, le digo: ‘Mamá, yo no tendría que haber nacido’. Nos queremos mucho y no he comprendido su dolor como se merece”.
“Van a sufrir mucho”
El relato de Santos también apunta a lo que describe como una estrategia sistemática para desacreditar a su madre. “La gente no tiene idea de la máquina de destrucción que preparó mi padre para destruir la reputación de mi madre. Sobornaron a tres tipos para que dijeran que se habían acostado con mi madre”, asegura, visiblemente afectado. Según su versión, esa campaña de descrédito marcó no solo la vida de María Edite, sino también su propia adolescencia, cuando su existencia se hizo pública.
Por ello, la empatía de Santos con las mujeres que han denunciado al cantante es clara. “Ha hecho un comunicado, dice que va a demostrar la verdad y que todo es mentira. Lo mismo dijo con mi madre. No me tengo que preocupar de mi padre, sino de las chicas que han dicho esto, sé lo que se les viene encima. Van a sufrir mucho”, afirma, anticipando un escenario de presión mediática y cuestionamiento público que él conoce bien. De hecho, asegura haber animado a su madre a dar un paso al frente: “Le dije a mi madre: ‘Deberías llamar a los abogados de estas chicas y ofrecerte como testigo para que refuerces su testimonio, tenemos pruebas de todo el daño que te hicieron’”.
Estas declaraciones llegan semanas después de que Santos sorprendiera en el programa Fiesta al pedir perdón públicamente a Julio Iglesias por los años de litigios. Pero hoy matiza su postura: “Me equivoqué, quien se merece las disculpas es mi madre. La he juzgado mucho sin motivos, mi madre es una víctima más. He llegado a pensar que mi padre no me reconocía por culpa de mi madre. Y eso no es así. Aquí el único culpable es mi padre”.
“Sabría donde encontrarlo, en la cárcel”.
El punto de inflexión, explica, fue la prueba de ADN que confirmó su paternidad. “Cuando consigo la prueba de ADN, ya digo: ‘Es mi padre y voy a llamarlo así, aunque a muchos no les guste’”. No obstante, el reconocimiento legal no ha supuesto una reparación emocional completa. Y es que, convertirse en padre también ha cambiado su forma de pensar: “Sobre todo en los últimos días, me digo: ‘A lo mejor realmente el afortunado de esa familia eres tú que no has crecido ahí, en ese ambiente tóxico’. Nunca me ha faltado amor, me siento muy bendecido por el amor de mi mujer y mi hija”.
Cuando se le pregunta si querría conocer a Julio Iglesias, al igual que afirma que ha conocido a Julio José y Enrique, en caso de que la justicia determinara su culpabilidad, su respuesta es tan dura como irónica: “Es muy temprano para hablar de esto. Lo tendría más fácil, porque sabría donde encontrarlo, en la cárcel”.