Fue en la década de 1960 cuando el psiquiatra Donald Goodwin se convirtió en uno de los primeros en estudiar el impacto del alcohol en el correcto funcionamiento del organismo. De ahí que este sea el tema central del contenido que crean algunos expertos en redes sociales, como es el caso del médico José Manuel Felices. En un vídeo publicado recientemente en TikTok, alerta de los perjuicios de estas bebidas en la salud. “Cada vez que bebes, el cerebro elimina recuerdos”, garantiza.
El alcohol actúa como un depresor del sistema nervioso central y modifica la actividad cerebral, lo que se traduce en alteraciones en la coordinación, el comportamiento y la memoria. Entre las consecuencias asociadas al consumo excesivo, destaca el fenómeno conocido como apagón de memoria.
Las investigaciones recientes señalan que hasta dos tercios de los adultos han atravesado al menos una vez este episodio, durante el cual la persona continúa consciente y funcional, pero no logra registrar nuevos recuerdos. El neurólogo Donald Goodwin analizó este efecto en pacientes con dependencia alcohólica y concluyó que, tras la ingesta de grandes cantidades de alcohol, el cerebro pierde la capacidad de transformar la memoria a corto plazo en recuerdos persistentes.
Por qué el alcohol “atrofia algunas neuronas”
En su vídeo, José Manuel Felices alerta de los riesgos del consumo excesivo de alcohol y su impacto en la memoria. “El alcohol puede ayudarte a olvidar a tu ex, un mal día en el trabajo o que tu equipo ha perdido el clásico. Pero mira, esto es el hipocampo, la zona de la memoria y del aprendizaje”, explica, señalando la importancia de esta región cerebral.
Según este médico, “cuando bebes alcohol, se bloquean los receptores de la zona de memoria, por lo que el cerebro no consigue darle al botón de guardar y por eso se provocan esas lagunas tan típicas de un día de borrachera”. Felices sostiene que este efecto no solo es pasajero. “Cada vez que consumes alcohol, hay neuronas de esa zona que se atrofian. Y al atrofiarse, se pierde la materia gris y se sustituye por líquido. ¿Ves esos agujeros negros? Antes eran recuerdos, ahora son agua”, detalla.
A su vez, añade que “ahora el hipocampo tiene menos neuronas, con lo que pierdes tu capacidad para crear nuevos recuerdos y te despides de los que tenías almacenados”. Y agrega: “El alcohol puede hacerte olvidar un mal trago, pero también te hace olvidar a tus padres, a tus mascotas, a tus momentos más felices. Te hace olvidar quién eres y también incapaz de almacenar todos los buenos momentos que tengas desde hoy. Te hace dejar de ser tú”.
Felices subraya los riesgos de los “apagones” tras beber en exceso: “Si bebes hasta el apagón, es como si no hubieses vivido la fiesta y matas los posibles recuerdos de todas las siguientes”. Finalmente, envia un mensaje a los jóvenes y a las familias: “Eres joven, tu cerebro aguanta muy bien el alcohol porque tiene mucha materia para absorber, pero se está rompiendo. Y si eres padre o madre, comparte este mensaje antes de que tu hijo salga mañana de fiesta”.
La abstemia durante un mes mejora la salud, el sueño y el estado de ánimo
Un estudio realizado por la Universidad de Brown y publicado en la revista Alcohol and Alcoholism analiza los efectos del reto británico Dry January, que propone pasar el primer mes del año sin consumir alcohol. La revisión examina 16 investigaciones previas y concluye que incluso una pausa breve en el consumo de alcohol, como la de 31 días, puede provocar mejoras en la salud física y mental.
Los participantes que completaron el desafío reportaron una mejor calidad del sueño, mayor energía, pérdida de peso y mejoras en la función hepática y la presión arterial. También manifestaron sentirse más concentrados y con mejor ánimo.
Megan Strowger, autora principal del estudio, señala: “El esfuerzo conduce a una moderación sostenida: la mayoría de los participantes continúan bebiendo menos alcohol en lugar de aumentar el consumo posteriormente”. La experta agrega que “participar en el Dry January permite a las personas hacer una pausa, reflexionar y repensar su relación con el alcohol, incluyendo cómo afecta su vida social, salud mental y salud física”.
El análisis identifica un efecto rebote entre quienes no lograron mantener el reto durante todo el mes: estos participantes tendieron a incrementar su consumo al finalizar el periodo. A pesar de este hallazgo, los investigadores recomendaron ampliar el alcance de la campaña y adaptar sus mensajes para llegar a un público más diverso.