La agenda oficial de Casa Real permanece ajena a la publicación de las memorias del Juan Carlos I y, mostrando total normalidad, el rey Felipe VI y la reina Letizia han aparecido este jueves en el Palacio Real con estilismos prácticamente paralelos. Ambos han elegido trajes grises de líneas clásicas, chaqueta cruzada y mocasines, una elección coordinada que, más allá de lo anecdótico, proyecta una sensación de cohesión en un momento especialmente delicado para la institución.
Los monarcas han acudido a presidir la reunión del patronato de la Fundación Princesa de Girona, el órgano que rige y supervisa la actividad de la entidad, creada para impulsar el talento joven. En esta sesión se han revisado los proyectos en marcha, se han evaluado los planes para los próximos meses y se ha comenzado a perfilar la celebración del 20º aniversario de la Fundación, previsto para 2029.
Mientras la atención mediática sigue centrada en las recientes memorias del rey emérito y en el vídeo que dirigió a los jóvenes, don Felipe y doña Letizia han optado por continuar con su agenda con absoluta normalidad. Desde Zarzuela ya se había calificado el mensaje del antiguo jefe del Estado como “inoportuno e innecesario”, pero la actividad institucional ha seguido su curso sin nuevas valoraciones. Tampoco ha habido reacción a la presentación del libro en Madrid, un acto al que no acudió Juan Carlos I pero sí familiares como la infanta Elena, María Zurita o Simoneta Gómez-Acebo.
El look de la reina ha llamado especialmente la atención por su marcado carácter masculino. Ha recuperado de su vestidor un traje de Hugo Boss que estrenó en 2020, confeccionado en lana gris con estampado príncipe de Gales. La chaqueta, con cierre cruzado, solapas de pico y bolsillos laterales, se ha combinado con un pantalón recto de corte tradicional. Bajo la americana, una blusa en tono beis abrochada hasta el cuello completaba una imagen sobria y depurada. Sus mocasines negros, con plataforma y tacón ancho —una elección práctica que ya es habitual en ella— aportaban comodidad sin renunciar a la elegancia.
El rey no se quedó atrás en esa sincronía visual. Ha apostado también por un traje gris con patrón príncipe de Gales, en su caso más discreto. Lo ha coordinado con una camisa blanca impecable y una corbata en color grosella, que introduce un punto de color en un conjunto por lo demás muy clásico. Sus mocasines de tono burdeos armonizaban con la corbata, reforzando la imagen de un estilismo pensado al detalle.
Doña Letizia ha completado su atuendo con un bolso de Nina Ricci, modelo Marché, con cadena dorada y solapa animal print. Joyas mínimas —unos pendientes dorados de aro y su ya emblemático anillo de Coreterno— han cerrado un look pensado para la formalidad del acto.
Suplentes de Leonor
Como presidenta de honor de la Fundación Princesa de Girona, la princesa Leonor es la figura que encarna su misión y objetivos. Sin embargo, sus compromisos académicos y formativos —derivados de su preparación castrense— le impiden participar activamente en estos encuentros durante la mayor parte del año. Es por ello que los reyes asumen temporalmente su representación institucional.
La cita de este jueves llega justo después del cierre de las candidaturas a los Premios Princesa de Girona 2025, que celebrarán su 17ª edición. Los galardones, destinados a impulsar a jóvenes referentes en distintos ámbitos, se anunciarán progresivamente en los próximos meses dentro del Tour del Talento, antes de la ceremonia de verano, a la que acudirá de nuevo la familia real.