José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García han tenido que hacer esta mañana las maletas ante la posibilidad muy concreta de que no volvieran a dormir en casa porque lo tuvieran que hacer en otro lugar mucho menos apetecible: la prisión de Soto del Real. Y así ha sido: sobre las 16:00 horas se conocía la decisión del Tribunal Supremo de decretar prisión provisional comunicada y sin fianza para los dos.
El juez instructor del caso Koldo, Leopoldo Puente, ha revisado las medidas cautelares ante las peticiones de prisión preventiva por parte de la Fiscalía Anticorrupción y ha tomado esta decisión tras ver aumentado el riesgo de fuga de los acusados.
La imagen que quedará para el recuerdo se ha producido esta mañana, cuando el exministro y exsecretario de Organización socialista ha acudido a primera hora con una mochila ante la posibilidad de un encarcelamiento inminente. Antes de su llegada, García ha compartido con el medio OK Diario algunos de los básicos que ha decidido llevarse consigo, entre ellos un chándal, medicinas para su enfermedad crónica, mudas de ropa y unas zapatillas deportivas con velcro.
Podemos deducir que el exasesor de Ábalos llegó al Supremo informado de qué podía y no podía llevar, porque en este viaje hay que pensar bien el equipaje de mano. No sabemos qué llevaba Ábalos, pero podemos las normas que imponen las prisiones españolas son bastante claras. Joaquín Leyva, portavoz del Sindicato de funcionarios de prisiones ACAIP, explica en una conversación con Infobae España que Ábalos no podrá llevar, por ejemplo, un neceser con su cepillo de dientes ni otros objetos de aseo.
Cada preso entra con la ropa que lleva puesta
Cuando se ingresa en prisión, explica, es la administración quien proporciona los artículos de higiene necesarios. “En caso de que la persona los traiga de la calle, estos suelen quedar retenidos por seguridad, al no poder garantizar que no hayan sido manipulados previamente”, añade.
Podemos deducir que Ábalos habrá hecho caso de los consejos de Koldo García y llevará consigo ropa cómoda. Y es que, a diferencia de las imágenes en las series estadounidenses donde los presos visten con la misma ropa (un mono naranja, por ejemplo), en España, los reos llevan sus propias prendas “siempre que no ponga en riesgo la seguridad del establecimiento”. En este sentido, Ábalos deberá saber que no están permitidas, por ejemplo, las capuchas de sudaderas.
A la entrada, explica el funcionario, se le retirará también la documentación, el dinero en metálico que lleve consigo, objetos de valor, teléfono móvil y demás pertenencias que puedan suponer un riesgo para la seguridad de la prisión. Leyva remarca que no es necesario llevar ropa desde el juzgado, e incluso desde el exterior se la puede proporcionar. En todo caso, en caso de indecisión o imposibilidad de llevar ropa, la administración puede facilitar de alguna prenda.