Si aparcas tu coche en la calle, dale un golpecito al capó antes de arrancar: esta es la razón

Este simple gesto puede evitar un gran susto a los conductores, sobre todo a los más sensibles

Coches aparcados en la nieve (Freepik)

Para los millones de conductores que a diario aparcan en la calle, la simple acción de dar un golpecito en el capó antes de girar la llave se ha convertido en una recomendación de seguridad vital, promovida con énfasis por veterinarios y organizaciones protectoras de animales.

En este sentido, la llegada del invierno y el consecuente descenso de las temperaturas no solo afecta a la rutina diaria, sino que también introduce un riesgo imprevisto y potencialmente fatal para la fauna urbana.

La causa de este consejo es la lucha por sobrevivir al frío de muchos gatos, que se esconden en las cavidades y recovecos de los vehículos para poder calentarse durante el periodo de frío.

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Refugio ideal

Durante las frías madrugadas, un vehículo que ha permanecido estacionado, o que aún conserva el calor residual del motor, se convierte por ello en un refugio de temperatura ideal para todos esos felinos que no disponen de un hogar.

Incluso varias horas después de que el motor haya sido apagado, el calor que surge del bloque o la zona del radiador se convierte en un imán irresistible para ellos. Del mismo modo, este comportamiento de supervivencia a la intemperie, se convierte transforma directamente en una trampa mortal en el instante en que el conductor, ignorante de su presencia, se dispone a arrancar el vehículo.

Gato atrapado en un coche (LibreShot)

El peligro para el animal, que se acomoda cerca del bloque motor, junto a la batería o sobre los neumáticos, se aproxima una vez se enciende el coche. El inicio del movimiento de las correas de distribución, el alternador y los ventiladores puede atrapar o mutilar instantáneamente al animal. Además, el incidente puede provocar daños mecánicos severos al vehículo, derivando en reparaciones sumamente costosas para el propietario.

Medida preventiva

Las asociaciones y protectoras de animales insisten en la necesidad de incorporar esta medida preventiva en la rutina diaria, ya que los gatos son extremadamente vulnerables al estrés térmico invernal, y no solo los más jóvenes.

Un simple toque, un golpe suave en el capó o incluso un breve toque de claxon, genera una vibración suficiente para alertar al gato sin sobresaltarlo, dándole el tiempo necesario para escapar del vehículo antes de que cualquier pieza se ponga en movimiento. Este acto mide su valor en salvar la vida del animal.

De igual forma, gracias a su efectividad y su simpleza, la solución ha sido adoptada como una recomendación oficial en campañas de seguridad ciudadana en varias ciudades con climas fríos. La clave reside en el sobresalto provocado por la vibración, que es interpretado por el felino como una señal de amenaza inminente, incitándolo a buscar un nuevo refugio.

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En el caso de los gatos, su temperatura corporal ideal ronda los 38º, por lo que en temperaturas cercanas al punto de congelación, su gasto enérgico es enorme. Por ello, cualquier fuente de calor pasivo, como en este caso un motor recién apagado, se convierte en un refugio frente a la exposición al viento y la humedad.

Para los más preocupados, los expertos recomiendan siempre realizar una inspección visual rápida de los huecos de las ruedas, aunque el gesto más efectivo sigue siendo el golpe a la chapa. En definitiva, una medida de seguridad basada en el instinto animal y la protección civil. Cada conductor tiene en su mano salvar una vida animal y evitar de paso problemas en su vehículo.

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