¿Cuánta agua es suficiente para mantener unos riñones sanos? Claves para regular el ácido úrico

El equilibrio del ácido úrico en el organismo depende tanto de la eliminación eficiente a través de los riñones como de hábitos alimentarios y de vida adecuados

Una hidratación adecuada favorece la salud digestiva y previene el estreñimiento. Foto: (iStock)

El ácido úrico es un producto natural originado tras el metabolismo de las purinas, compuestos presentes tanto en diversos alimentos como en las células del propio organismo. El hígado es el responsable principal de este proceso: libera la sustancia, que después viaja por la sangre y se elimina por la orina tras pasar por los riñones. En condiciones normales, esta sustancia no genera complicaciones, pero en ocasiones se acumula y los niveles en sangre suben, fenómeno que se denomina hiperuricemia.

La hiperuricemia puede desarrollarse por dos razones principales: una producción excesiva o una eliminación insuficiente por parte de los riñones. Factores como la genética, la dieta, el consumo de determinados medicamentos e incluso otras patologías, como la insuficiencia renal, influyen de forma directa.

Hidratarse, la mejor fórmula natural para depurar

El agua desempeña un papel esencial en la gestión del ácido úrico. No solo es una sustancia neutra, sino que funciona como el depurador natural del cuerpo, ayudando a que el ácido úrico se diluya y pueda expulsarse con facilidad. Cuando la cantidad de líquidos en el organismo es insuficiente, es más probable que el ácido úrico se concentre y surjan problemas asociados, como la formación de cristales en las articulaciones o cálculos en los riñones.

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Recomendaciones como las del Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades, apuntan a la necesidad de consumir entre 2 y 3 litros de agua al día para personas que padezcan gota o hiperuricemia. Este volumen favorece que la concentración de ácido úrico se mantenga dentro de los límites saludables y reduce de forma significativa el riesgo de cálculos renales.

La National Kidney Foundation y entidades como Harvard Health subrayan la importancia de hidratación regular, aunque reconocen que cada persona presenta una necesidad distinta. La mayoría de adultos requiere entre 4 y 6 vasos de agua al día, aunque la recomendación total asciende a 15,5 vasos en hombres y 11,5 en mujeres. Lo relevante no es solo la cantidad, también la manera de consumir agua. Hacerlo en menores cantidades a lo largo de la jornada resulta más eficaz que beber grandes cantidades de una sola vez. Iniciar el día con un vaso de agua templada puede ayudar a poner en funcionamiento los riñones, y unas gotas de limón aportan un matiz alcalino beneficioso.

Dieta y hábitos saludables para unos riñones eficientes

La hidratación debe ir de la mano de una alimentación equilibrada y adecuada. Limitar alimentos con alto contenido de purinas, como carnes rojas y mariscos, y priorizar frutas y verduras ricas en agua —como sandía, pepino, tomate, naranja o espinaca - marca una diferencia positiva en los niveles de ácido úrico. Contar con fuentes de vitamina C - cítricos, guayaba o grosella india— facilita su eliminación. Se ha identificado que el consumo de cerezas, por su contenido en compuestos antiinflamatorios y antioxidantes, contribuye a reducir los ataques de gota.

Conviene recordar que la salud renal depende también de otros hábitos, como la práctica regular de ejercicio físico suave: caminar, realizar yoga o estiramientos repercute en una circulación y metabolismo más eficientes, lo que favorece los procesos naturales de desintoxicación.

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