Moho, humedad, plagas de insectos y ratas, además de continuos atascos en las tuberías. Estas son algunas de las condiciones en las que vive una comunidad de vecinos de Villepinte, en Francia. Desde hace varios meses, enfrentan una situación insalubre que afecta gravemente su calidad de vida y el bienestar de muchas personas, especialmente aquellas que sufren enfermedades respiratorias.
El medio digital francés Le Figaro recogió sus testimonios. “Tengo bronquitis tras bronquitis. Mi esposa, que es asmática, está en el hospital más a menudo que en casa”, declaró Laurent, uno de los vecinos. Lo mismo le ocurre a Dominique, quien asegura vivir un infierno inaguantable.
Los inquilinos acusan al propietario de la vivienda social de no tomar medidas para solucionar el problema. “No responde a nuestras cartas ni llamadas”, afirman con frustración. Esta falta de respuesta ha provocado la indignación de la comunidad, que protesta y exige una solución concreta.
Los vecinos alzan la voz en redes sociales
En un vídeo publicado en redes sociales, Dominique denuncia las malas condiciones en las que viven. En sus palabras, reclama empatía y solidaridad, y critica la falta de responsabilidad del propietario de la vivienda social.
El concejal de la región parisina grabó las zonas comunes de la residencia Les Terrasses-Pasteur, en Villepinte. En las imágenes se observan decenas de manchas negras en las paredes, que resultaron ser mosquitos. “Lleva dos meses así. Es así en todas las plantas. Los mosquitos están entrando en los apartamentos”, explicó la diputada Clémentine Autain.
Un inquilino incluso sufrió una invasión de ratas. A esto se suman los problemas de fontanería, que están provocando la aparición de excrementos en los apartamentos. La situación, cada día más grave, refleja una evidente falta de mantenimiento y atención por parte de la empresa responsable de la vivienda social. En consecuencia, los vecinos continúan denunciando públicamente las condiciones en las que viven, mientras esperan una respuesta que, hasta ahora, no ha llegado.
No obstante, la frustración de la comunidad no termina ahí. Según sus declaraciones, el arrendador social les hace pagar tarifas a un precio estratosférico por servicios que son prácticamente inexistentes o inservibles. Estas tarifas pueden llegar a alcanzar los 6.000 euros al año, incluso en el caso de personas que viven solas. “La regularización se está llevando a cabo de forma poco transparente por parte del propietario, que no envía las facturas solicitadas por los inquilinos”, denuncia Clémentine Autain.
Un problema de subida de aguas residuales
El propietario social - CDC Habitat -, reconoció un problema de subida de aguas residuales en los accesos de la residencia, lo que ha provocado malos olores y la aparición de mosquitos y otras plagas en las zonas comunes. La empresa asegura que sus equipos llevan varios meses trabajando en el lugar e implementando limpiezas regulares.
Aun así, el condominio sufrió un nuevo desbordamiento, por lo que CDC Habitat afirma haber contactado al ayuntamiento y al proveedor de la red para realizar una limpieza completa y encontrar una solución definitiva. En cuanto a las plagas, la empresa indica que se realizan controles periódicos de insectos y roedores, incluyendo una intervención de urgencia esta semana. Asimismo, con respecto a la humedad, el propietario sostiene que se trata de un único caso, ya atendido tras contactar al inquilino.
Por último, en el caso de los alquileres, CDC Habitat explica que las regularizaciones de 2023 y 2024 se deben a factores económicos, como el fin del escudo tarifario y la subestimación de los gastos de calefacción. Para reducir el impacto en los hogares, la empresa ajustó los anticipos en junio y ofreció facilidades de pago a los inquilinos afectados, comprometiéndose a enviar pronto los justificantes correspondientes.