“Pensaba que estábamos locos”, recuerdan Vera y Marnix, mientras explican la decisión que ha sorprendido a sus familiares y vecinos: levantar una casa desde cero en Steenokkerzeel, Bélgica, en el solar donde vivió la madre de Vera hasta los 100 años.
“Teníamos buenos argumentos para hacerlo. No tuvimos que dejar nuestro entorno familiar, pudimos adaptar todo a vivir en casa de por vida y fue agradable volver a construir con el estilo que amamos”, aseguran al medio belga HLN.
Una reflexión a largo plazo
Aunque su antigua vivienda estaba en buen estado, se volvió poco práctica para su vida cotidiana. “Pensamos que se había vuelto demasiado grande para nosotros dos”, explican.
Los desniveles y el tamaño de la casa dificultaban su movilidad, y la pareja decidió planificar una alternativa que les permitiera envejecer sin renunciar a su independencia ni a sus valores.
No era su primera experiencia en construcción alternativa. Ya en los años 80, habían apostado por una vivienda de madera, energéticamente eficiente y respetuosa con el medio ambiente. “Calentábamos nuestra casa con una bomba de calor”, recuerdan.
La construcción: un proceso intenso
La primera piedra de la nueva vivienda se colocó en verano de 2023 y, diez meses después, pudieron mudarse. Durante ese tiempo, no pudieron supervisar la obra desde su hogar, pues habían vendido la antigua casa.
“Habíamos previsto esta posibilidad y alquilamos temporalmente un apartamento junto al mar de un familiar. Nuestro hijo estuvo pendiente de la obra y nos mantuvo al tanto del progreso”, explican.
Conscientes de que manejar toda la coordinación y la administración de la obra sería demasiado complicado, buscaron asesoramiento profesional. Contactaron con Stam, un estudio de arquitectura especializado en viviendas adaptadas, que los conectó con Arkana, empresa llave en mano experta en estructuras de madera y eficiencia energética.
“Durante todo el año, nuestro hogar consume la misma cantidad de energía que genera por sí mismo, o incluso menos”, destacan con orgullo.
Comodidad y tecnología al servicio de la vejez
La vivienda, de 135 m², fue diseñada para facilitar la vida en la vejez. Todo está en una sola planta, con puertas anchas, barras de apoyo en los baños y suficiente espacio para silla de ruedas. La domótica permite controlar funciones como calefacción e iluminación, aunque aprender a usarla supuso un reto.
“Nos costó mucho aprender todo, y todavía no estamos del todo al día con el funcionamiento de las lámparas, pero notamos que esas cosas ofrecen una comodidad adicional. Ahora estamos completamente a la última con los últimos gadgets y tecnologías. ¿Quién lo hubiera dicho a nuestra edad?”, comentan entre risas.
“Este enfoque es, sin duda, un poco más caro que planificarlo todo nosotros mismos, pero nos facilitó la construcción. Hoy seguimos recibiendo un servicio excelente”.
Beneficios económicos y funcionalidad
La pareja también obtuvo ventajas fiscales. Al demoler la antigua vivienda y levantar la nueva, solo pagaron un 6% de IVA en lugar del 21% habitual. “En cada tramo de 100.000 euros, eso supuso un ahorro de 15.000 euros”, detallan.
Además, priorizaron muebles a medida y materiales fáciles de mantener, lo que facilita la limpieza y el cuidado diario. “Solo limpiar las numerosas ventanas lleva tiempo. Si nos resulta demasiado, llamamos a alguien. También hacemos lo mismo para podar los setos y demás”, añaden.
Una decisión que repetirían
A pesar de los retos, Vera y Marnix no tienen dudas: “Mudarnos dos veces, tomar innumerables decisiones, aprender a usar todos los aparatos... No fue fácil, pero con este enfoque, lo volveríamos a hacer sin pensarlo dos veces”.
Con esta aventura, la pareja demuestra que la edad no es un límite para soñar, planificar y construir la vida que desean.