Dentro del mundo laboral, los camareros son de los que más se encuentran con situaciones injustas, incómodas o complicadas. En primer lugar, por las condiciones laborales: en muchos establecimientos se ofertan puestos de trabajo con largas jornadas laborales, sueldos insuficientes, turnos partidos y horas extra. Además, algunos de ellos se encuentran con estas cuestiones cuando ya han firmado, sin que a veces se les haya informado correctamente sobre ello de forma previa.
A esto hay que sumarle el trato con los clientes. Pese al tradicional lema de la hostelería de “el cliente siempre tiene la razón”, en muchas ocasiones no se cumple. Tal y como muestra Jesús Soriano, conocido en redes sociales como Soy Camarero, las peticiones y quejas de algunos consumidores son injustificadas.
A través de las reseñas que pueden dejarse en un establecimiento tras haber comido allí, los clientes pueden valorar cómo ha sido su experiencia. Esta herramienta resulta muy útil para los potenciales consumidores que estén buscando un sitio al que acudir, ya que pueden guiarse por las opiniones de otras personas. Sin embargo, en algunas ocasiones estas narran unas situaciones que no se ajustan a la realidad o con las que el propietario del establecimiento o los camareros no están de acuerdo.
Clientes que critican la forma de vestir de los trabajadores, que valoran negativamente un lugar simplemente porque no había mesa, que faltan al respeto en sus opiniones o que destacan que la comida no les ha gustado. En este último caso, puede ser cierto, pero en otros el propietario dedica la respuesta en la reseña para exponer su propia versión de los hechos.
“Pues menos mal que no les ha gustado”
En una reciente publicación en X, Soy Camarero muestra la valoración de una estrella que ha realizado un cliente, en la que puntúa la comida con un 1 sobre 5, el servicio con un 2 y el ambiente con un 4: “El lugar superbién, los entrantes superbién, pero la paella supersalada y nos la han cobrado, no han tenido ninguna atención con nosotros. No volveremos”.
A diferencia de lo que puede ocurrir en otras reseñas que publica Soy Camarero, en las que el hostelero utiliza el sarcasmo para contestar a la valoración negativa, en este caso expone la situación lanzando un consejo al consumidor: “Lamentamos que por lo que comentáis de la paella nos hayáis dejado una estrella, pese a que el resto os haya encantado”, comienza respondiendo. “La próxima vez que os pase, sea en nuestro establecimiento o donde sea, decidlo nada más empezar y os la cambiamos encantados o sustituimos por otra cosa”.
Sin embargo, el propietario destaca que los consumidores que no se han ido contentos con el servicios devolvieron la paellera vacía, tal y como demuestra en una imagen que comparte junto a su contestación: “Ese es el motivo principal por el que no hemos descontado el precio de la factura final, porque os la habéis acabado y no ha sido hasta el final cuando nos habéis dicho que no os había gustado”.
Los comentarios a la publicación de Soy Camarero destacan entre bromas el hecho de que, pese a que les pareciese demasiado salada, se hayan comido toda la paella: "Pues menos mal que no les ha gustado, les llega a gustar y se comen hasta la paellera“. Otros, por el contrario, destacan que es una situación que también experimentan ellos como camareros: ”Eso es algo q veo mucho donde trabajo, ‘devuélveme el dinero, que no está bien, pero me lo he comido entero o casi entero’. La cara de la gente es mortal“.