Marlene Engelhorn, una mujer de 33 años descendiente del fundador de la química alemana BASF , ha tomado una decisión que ha generado un amplio debate sobre la justicia económica y la redistribución de la riqueza.
Y es que según informó Le Monde, Engelhorn, heredera de una fortuna de 27 millones de euros, decidió redistribuir la totalidad de su herencia, argumentando que no había hecho nada para merecer ese dinero.
Este gesto ha puesto en el centro de atención las desigualdades económicas, ya que muy pocas personas acumulan grandes cantidades de dinero, y la gran mayoría, muy pocas. Pero también ha abierto la conversación sobre la necesidad de reformar los sistemas fiscales en sociedades donde la acumulación de riqueza heredada perpetúa las disparidades.
Engelhorn, quien proviene de una familia muy adinerada, expresó que su decisión se basó en principios éticos y en su percepción de que la riqueza heredada es una forma de injusticia. De hecho, la heredera afirmó específicamente: “No he trabajado ni he hecho nada para merecer este dinero”.
Un aumento cada vez más rápido de las desigualdades económicas
El caso de Engelhorn es un hecho bastante anómalo, pero es realmente útil para hablar más detalladamente de este contexto en el que las sociedades enfrentan un aumento constante y rápido de las brechas económicas.
Según ha especificado el medio Le Monde, Francia, por ejemplo, ha experimentado un resurgimiento de lo que se denomina una “sociedad de herederos”, donde la riqueza acumulada a través de generaciones se convierte en un factor determinante para el acceso a oportunidades y privilegios.
Este fenómeno, terriblemente injusto, ha llevado a expertos y activistas del país- pero también del resto del planeta- a abogar por nuevos pactos fiscales que permitan abordar estas desigualdades de manera más efectiva. Por ejemplo mediante impuestos, para que el estado pueda proporcionar a los más desfavorecidos algunos derechos que, de por sí, no logran alcanzar.
Una decisión individual, pero con repercusión colectiva
Sin duda, la acción que ha llevado a cabo Marlene Engelhorn se presenta como un ejemplo concreto de cómo los individuos pueden cuestionar las estructuras económicas existentes. Sobre todo si dichos individuos tienen semejante cantidad de dinero, y, por tanto, relevancia mediática.
No obstante, es posible que su gesto solitario no suponga nada con respecto a los miles y miles de personas que viven en condiciones más escuetas, y cuyas vidas no cambiarán porque esta heredera millonaria decida no vivir de los recursos que su familia le facilitó.
Aún así, es interesante saber de este tipo de casos, precisamente porque reavivan un debate que en política siempre debería de ser protagonista. Que la desigualdad, ya no solo en un mismo país, sino también entre diferentes zonas del planeta, debería de lograr ser cada vez más estrecha.