Están de acuerdo en el fondo, pero no en las formas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, se reunieron este jueves en la Moncloa, en el que fue su primer encuentro a solas desde diciembre de 2023, para abordar la seguridad en Europa y el gasto en defensa. Ambos compartieron el diagnóstico de la situación ante un “momento trascendental” para el proyecto de la Unión Europea, así como la necesidad de invertir “miles de millones de euros” en defensa y seguridad, según avaló el máximo exponente del PP, pero las rencillas domésticas alejan la posibilidad de un entendimiento en esta materia entre los dos principales partidos del país.
Aunque la reunión se desarrolló en un tono “cordial”, el distanciamiento entre los dos líderes se constató después en un nuevo cruce de reproches, lo que fue un fracaso en la pretensión de querer rebajar el suflé político a nivel nacional. ”No hay feeling”, resumieron en Moncloa. El PNV y Coalición Canaria respaldaron los objetivos presupuestarios de Sánchez, pero el presidente del Gobierno cerró la ronda de contactos con los grupos sin sumar el apoyo de la izquierda a su compromiso de aumentar el gasto en defensa hasta el 2% del PIB antes de 2029.
Feijóo defendió que el desafío provocado por la nueva posición de Estados Unidos y su acercamiento a Rusia trasciende “esta legislatura”, el Gobierno de Pedro Sánchez y al propio presidente del Ejecutivo. Por ello, exigió respeto a su partido, la fuerza política mayoritaria en las Cortes, a la hora de confeccionar una respuesta nacional ante los nuevos retos, ya que el compromiso asumido afectará también a los siguientes gobiernos.
Sin embargo, la pretensión del presidente del Gobierno de sortear el Congreso para aprobar las diferentes partidas presupuestarias previstas trae de cabeza a la oposición. De hecho, el dirigente gallego llegó a acusar a Sánchez de haber emprendido una “dirección muy peligrosa” donde el Poder Ejecutivo es el único que existe. “Basta ya de regatear la Constitución. En una democracia europea no puede haber un incremento de gasto, no puede haber un presupuesto, no puede haber un compromiso internacional sin que previamente esté autorizado por el Congreso de los Diputados”, afeó Feijóo en una rueda de prensa posterior a la reunión en Moncloa.
A pesar de todo, y más allá de la magnitud de la cuestión, el líder del PP es consciente de que este asunto ahonda en la brecha entre el Gobierno y sus socios de izquierdas, por lo que no dejará pasar la oportunidad para desgastar a Pedro Sánchez. Así, se abrió a dialogar y negociar siempre que en el fondo y en la forma el Gobierno sea “serio y limpio”.
“Lo que he escuchado hoy no es ni serio ni limpio”. “No hay ningún plan”, agregó. “Ni se puede tomar en serio un plan que no existe. Ni acompañar a quien no pide apoyo ni facilita la más mínima información. Ni sentirse partícipe con quien, en lugar de mejorar nuestra seguridad, la está debilitando”, afeó. Por lo tanto, aunque “sería muy conveniente”, “no puedo ni quiero ocultar a los españoles que, tal y como están las cosas, es muy difícil” lograr un pacto de Estado en esta materia.
El Gobierno acusa a Feijóo de no estar a la altura del momento
Aunque Pedro Sánchez evitó entrar al choque en una rueda de prensa ofrecida en la tarde del jueves, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, sí lo hizo. Precisamente, le criticó por “no estar a la altura de las circunstancias” y seguir en una oposición de desgaste: “No entiendo por qué no es parte ni ha querido serlo de la solución” para afrontar la seguridad europea, sostuvo el ministro.
Más allá de la postura del PP y del resto de partidos que componen el arco parlamentario, el compromiso del Ejecutivo para incrementar la inversión es “firme”. Tras oír a los representantes políticos y a pesar de las quejas compartidas sobre la falta de concreción y la necesidad de que el Congreso tenga voz y voto, Pedro Sánchez aplazó concretar los plazos en los que llegará al 2% del PIB en gasto en Defensa hasta la cumbre de la OTAN que se celebra en el mes de junio.
Aunque prometió que ese aumento de la inversión no conllevará el recorte de ni “un céntimo de euro” en gasto social, no aclaró si tendrá que someterse a votación en el Congreso de los Diputados. “Todas aquellas cosas que tengan que pasar por el Parlamento pasarán por el Parlamento. Y otras cosas que tengan más que ver con la gestión del Gobierno de España, pues tendrán que ser aceleradas y gestionadas por el Gobierno de España. No hay mucho más debate en esta cuestión”, verbalizó.
Eso sí, en respuesta a las críticas del PP sobre la deriva “autocrática”, recordó cuando el Gobierno de José María Aznar “metió a España en una guerra ilegal e injusta” sin consultar esta decisión con el Congreso, lo que provocó una reforma posterior de la Administración de José Luis Rodríguez Zapatero para obligar al Gobierno a preguntar al Parlamento sobre el envío y la presencia de tropas en territorios de conflicto o misiones de paz.