La baja natalidad abre la puerta a los permisos por mascotas: nuevo tirón para las empresas que ofrecen ‘salario emocional’

Dos empresas españolas tienen ya permisos laborales retribuidos en caso de intervención quirúrgica y de fallecimiento de los animales de compañía. Expertos en laboral señalan que cada vez es más frecuente llevar a las mascotas a la oficina como medida de conciliación

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Una empleada con su perro en la oficina. (Jens Kalaene/dpa).
Una empleada con su perro en la oficina. (Jens Kalaene/dpa).

La composición de las familias ha cambiado y está empezando a repercutir en las prácticas laborales. Uno de cada tres hogares españoles convive con al menos un animal de compañía y hay más de trece millones de mascotas registradas e identificadas, según la ley de bienestar animal de 2023. Este boom se ha producido al mismo tiempo que una caída sostenida de la natalidad, de manea que las mascotas duplican el número de menores de 16 años residentes en España a fecha de 1 de enero de 2024: 6,96 millones.

La citada ley reconoce a los animales como “seres sintientes” y obliga a sus dueños a tener “un compromiso con su cuidado en el transcurso del tiempo, su identificación y con su integración en el entorno”. Según Ana B. Muñoz, profesora de derecho del trabajo en la Universidad Carlos III de Madrid, esto “viene a confirmar la transformación social” de los últimos años, así como la “alta estima que se tiene a los animales de compañía”. En consecuencia, la profesora y auotra del artículo Convenios colectivos “Pet Friendly”: ¿avance laboral del futuro? señala que ya hay dos empresas españolas con permisos relacionados con las mascotas, síntoma del aumento de relevancia de las mismas en los entornos familiares.

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Se trata de los convenios colectivos de Cegelec, empresa que opera en la industria eléctrica, y Kiwokopet, una cadena de tiendas de animales. El primero, de 2022, establece un permiso retribuido de 8 horas al año para acompañar a la mascota a una intervención quirúrgica cuando esta coincida con el horario laboral. El segundo, de 2023, fija un permiso en el día del fallecimiento del animal doméstico propiedad del trabajador o de su cónyuge, aunque en realidad el derecho ya estaba presente en su convenio anterior. En opinión de Muñoz, estos permisos se podrían extender a más trabajadores porque son “cláusulas fácilmente reproducibles en otras empresas y a nivel sectorial”.

Luis Fernando, trabajador de Cegelec y portavoz en el comité de empresa (de UGT), cuenta cómo su compañero planteó la propuesta al director general de la compañía: “Queríamos pedir un permiso para mascotas porque no todos tenemos hijos”, defendió. Tras la sorpresa inicial del directivo se consiguió implantar la medida y quien lo ha necesitado durante estos dos años de vigencia lo ha disfrutado sin problemas.

El portavoz señala además que en la negociación del próximo convenio se revisará este punto, contemplando la posibilidad de ampliarlo a más horas o de incluir más causalidades. “Lo iremos desarrollando y mejorando. La empresa no pondrá muchos problemas porque igual que para otras cosas es más complicado, en los temas sociales siempre está abierta a negociar, escuchar y pactar”, explica.

En Kiwokopet disfrutan, además del permiso por fallecimiento recogido en el convenio, de otra serie de medidas de conciliación no firmadas pero sí puestas en práctica. “Tanto en oficinas como en tienda nos dejan llevar a los animales siempre y cuando no repercutan en nuestra labor (...) está muy guay, no en cualquier trabajo te dejan”, cuenta Susana, trabajadora de la empresa y delegada de CCOO. No obstante, quieren modificar el permiso recogido en el convenio para que tenga una duración de 24 horas y no solo durante el día del hecho causante, algo que da lugar a que algunas personas no lo disfruten pese a haber fallecido su mascota.

Según Fernando Botella, CEO de Think&Action y experto en recursos humanos, cada vez más empresas permiten llevar mascotas al trabajo (en especial las relacionadas con animales) y algunas incluso tienen convenios con veterinarios. “Es un beneficio social para los empleados con un coste muy bajo para la empresa”, apunta, aunque señala que hay que tener precaución con posibles alergias de los compañeros y evitar llevar a mascotas con comportamientos agresivos. Tanto Botella como Muñoz coinciden en que, en general, la presencia de mascotas en el trabajo reduce los niveles de estrés laboral y puede llegar a incentivar la creatividad.

Necesidades sociales y retener talento

La profesora de derecho laboral considera que las empresas deben tener en cuenta los nuevos factores sociales si quieren “atraer talento y conservarlo”, sin limitarse solo al salario. Esto es lo que muchas veces se ha denominado como ‘salario emocional’, una serie de condiciones no monetarias del puesto de trabajo que mejoran la satisfacción de los empleados. Entre este tipo de medidas, Muñoz destaca reducir la jornada laboral a 4 días, los modelos “flextime” and “flexplace” y valorar la incorporación de nuevas necesidades sociales, como es el caso de los convenios colectivos “Pet Friendly” y otras medidas de conciliación.

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No obstante, la sensibilidad de las empresas en lo social no tiene por qué coincidir con la política a la hora de fijar los salarios, fundamentales también para afianzar las plantillas en un mercado laboral más tensionado que el de hace unos años: hay más rotación laboral para conseguir aumentos, como constata el Banco de España.

Luis Fernando explica que Cegelec (perteneciente al grupo Vinci) ofrece solo una subida salarial para 2024 y 2025 del 0,5%, mientras que los trabajadores piden un 3% mínimo más un 1% adicional, según el IPC, como en el V AENC. “Los resultados del grupo en 2023 fueron espectaculares, nos sorprendió mucho la postura de la empresa”, critica. Según el grupo, su beneficio antes de impuestos, intereses, depreciaciones y amortizaciones (Ebitda) creció un 17% entre 2022 y 2023. En cuanto a Kiwokopet, los trabajadores cobran cifras muy cercanas al salario mínimo y las subidas de los últimos años pactadas en convenio son inferiores a las del SMI, por lo que los trabajadores no destacan este como el punto fuerte de la empresa.