Los 10 primeros síntomas del SIBO que pueden pasar desapercibidos

Se trata de un sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado que provocan diversos problemas gastrointestinales

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Mujer con dolor gastrointestinales (Shutterstock)
Mujer con dolor gastrointestinales (Shutterstock)

El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO, por sus siglas en inglés) es una condición poco conocida que puede presentar diversos síntomas que a menudo son ignorados o confundidos con otras afecciones. Esta patología se caracteriza por el incremento anormal de bacterias en una parte del intestino donde usualmente no se encuentran en altas cantidades. Los primeros signos pueden ser sutiles, lo que lleva a que en muchos casos el diagnóstico se retarde. La Clínica Mayo recoge los síntomas de alerta de padecer SIBO:

  • Distensión abdominal: es uno de los síntomas más comunes y puede ser uno de los primeros en aparecer. Los pacientes suelen referir una sensación de hinchazón que se intensifica a lo largo del día, principalmente después de las comidas.
  • Gases: la producción excesiva de gases es un claro indicativo de que algo no está bien en el sistema digestivo. En el caso del SIBO, las bacterias fermentan los alimentos que no han sido bien absorbidos y, como consecuencia, se generan gases en cantidades mayores a las normales.
  • Dolor abdominal: se asocia con la distensión y los gases. Los pacientes a menudo reportan un dolor que puede ser puntual o difuso, y que se alivia parcialmente tras la expulsión de gases o la defecación.

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  • Diarrea: el SIBO puede causar episodios de diarrea debido a que el sobrecrecimiento bacteriano interfiere con la absorción normal de nutrientes, provocando una malabsorción que lleva a heces más líquidas y frecuentes.
  • Estreñimiento: contrario a lo que se podría pensar, el SIBO también puede manifestarse con estreñimiento en algunos casos. La dismotilidad intestinal, o el movimiento alterado en el intestino, puede provocar que el tránsito intestinal sea más lento, resultando en estreñimiento.
Representación de una colonia de bacterias (Shutterstock)
Representación de una colonia de bacterias (Shutterstock)
  • Pérdida de peso inexplicada: aunque no es tan común como otros síntomas, hay pacientes que experimentan una perdida de peso sin razón aparente. Esto puede ocurrir debido al efecto que las bacterias tienen en la absorción de nutrientes.

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  • Fatiga: la fatiga es otro síntoma que puede estar presente en el SIBO, aunque a menudo se pasa por alto o se atribuye a otras causas. La mala absorción de nutrientes esenciales puede llevar a un estado de cansancio constante.
  • Deficiencias nutricionales: a largo plazo, el sobrecrecimiento bacteriano puede causar deficiencias de vitaminas y minerales, lo que se puede manifestar en una variedad de síntomas, desde anemia hasta alteraciones en la piel.
  • Síntomas extra-intestinales: algunas personas pueden experimentar síntomas fuera del sistema digestivo, como dolores de cabeza, depresión, ansiedad y problemas en la piel, que son difíciles de relacionar directamente con el SIBO.
  • Malestar después de tomar antibióticos o probióticos: Paradójicamente, las personas con SIBO pueden sentir un empeoramiento de sus síntomas tras la ingesta de antibióticos o probióticos, ya que ambos pueden alterar la flora intestinal y exacerbar el desequilibrio bacteriano.
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Es importante destacar que la presencia de uno o más de estos síntomas no es diagnóstico de SIBO y que pueden coincidir con otras enfermedades gastrointestinales. Para un diagnóstico adecuado, los profesionales de la salud suelen realizar un test de aliento, el cual mide la concentración de hidrógeno y metano tras la ingesta de un sustrato fermentable. El tratamiento del SIBO generalmente implica una combinación de antibióticos específicos, dieta y, en algunos casos, procinéticos para mejorar la motilidad intestinal.