La costa gallega se inunda de pellets: “El plástico causa tanto daño como los derrames de petróleo”

La asociación Noia Limpa denuncia el vertido de al menos 60 sacos con bolas de plástico en las playas de Muros y Noia. El lema “nunca máis” se ha vuelto a escuchar estos días con la sombra del Prestige todavía reciente

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La costa gallega se llena de bolas de plástico tras la pérdida de, al menos, 60 sacos por parte de un barco de carga. (@noialimpa)
La costa gallega se llena de bolas de plástico tras la pérdida de, al menos, 60 sacos por parte de un barco de carga. (@noialimpa)

Un Prestige silencioso vuelve a poner en jaque las costas gallegas 20 años después del desastre. A principios de diciembre, un grupo de vecinos localizó una gran marea de bolas de plástico blancas en la playa de Espiñeirido (Ribeira, A Coruña). La secuencia se repitió durante las semanas posteriores en una quincena de arenales, según ha denunciado en redes sociales la plataforma Noia Limpa. Los pellets proceden de un barco que perdió parte de su carga en el Atlántico, concretamente a la altura de Viana do Castelo (Portugal). Los voluntarios y las asociaciones que trabajan para limpiar los vertidos han contabilizado, al menos, 60 bolsas de 25 kilos cada una con el nombre de la empresa polaca Bedeko Europe, productora y distribuidora de productos plásticos.

“El próximo 8 de enero se cumplirá un mes desde que un barco perdió seis contenedores a la altura de Viana do Castelo, uno de ellos lleno de pellets. De momento se han localizado 60 sacos. Las bolas se siguen dispersando y cada día que pasa es más difícil tanto verlas como recogerlas. El daño sobre los ecosistemas marinos puede ser irreparable”, lamentan desde Noia Limpa. La plataforma ha pedido la colaboración ciudadana para identificar todas las playas y municipios afectados por el derrame. Los activistas agradecen la respuesta de los vecinos y piden “reclamar justicia”. La Xunta de Galicia todavía no ha valorado el impacto ambiental de lo sucedido y se ha limitado a confirmar la pérdida del carguero.

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Los sacos viajaban dentro de uno de los seis contenedores extraviados. Con el paso de los días, las bolsas fueron rompiendo y es ahora cuando los pellets llegan de forma masiva al litoral gallego. Las bolas de plástico están formadas por compuestos químicos, tienen un tamaño de apenas cinco milímetros y empezaron a expandirse por las playas de Muros y Noia, 200 kilómetros al norte de Viana do Castelo. Los restos han llegado este jueves a otros municipios de la Ría de Arousa. “Los pellets causan tanto daño como los derrames de petróleo. Los gallegos ni olvidamos, ni perdonamos”, denuncian desde Noia Limpa.

La mancha del ‘Prestige’ hace saltar las alarmas

El caso recuerda al del polémico Prestige, que cumple ahora 22 años. Los vecinos, de hecho, han recuperado el “nunca máis” como grito de auxilio para poner en evidencia la magnitud del hipotético desastre climático. Hace dos décadas, un petrolero que transportaba 77.000 toneladas de fuel se hundió en A Coruña y bañó de negro más de 2.000 kilómetros de costa. El carguero había lanzado una llamada de emergencia seis días antes para advertir de que tenía una grieta en su costado, pero las autoridades españolas decidieron pasar el aviso por alto. La desinformación, las mentiras y las decisiones contradictorias dejaron una mancha imborrable en la memoria de las familias gallegas.

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Las alarmas han vuelto a sonar este 2024. Los pellets, que se utilizan sobre todo en procesos industriales, pertenecen a una empresa polaca. El buque los llevaba embalados en bolsas que cayeron al agua, de modo que su contenido se desperdigó por el mar. Bedeko Europe se ha comprometido a “retirar las bolsas de plástico” en las comarcas afectadas y se ha puesto en contacto con las autoridades locales para que avisen de la localización de los pellets, según ha detallado la Delegación del Gobierno. La cifra exacta de sacos que permanecen a la deriva todavía se desconoce.

El colectivo Noia Limpa ha compartido un vídeo a través de las redes sociales para advertir de los riesgos que pueden ocasionar este tipo de partículas. “Más allá de su toxicidad, son imanes para otras sustancias nocivas. Los animales marinos confunden los pellets con los huevos de pez y los pueden comer”, explican desde la plataforma. Los municipios afectados han pedido colaboración para retirar las bolas de plástico de las playas y las asociaciones medioambientales exigen una normativa más sólida para extremar las precauciones al transportar este tipo de mercancías.