La reivindicación de un Joao Félix desatado: celebración provocativa, beso a la grada del Atlético y pelea con Giménez

El luso fue protagonista antes, durante y después del partido. Festejó con especial rabia su gol y estuvo metido en cada situación polémica del encuentro

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Joao Félix durante la celebración de su gol al Atlético (AP).
Joao Félix durante la celebración de su gol al Atlético (AP).

“El fútbol no se explica por un partido. Un partido es un partido. Lo importante es la continuidad, sostener un trabajo, en una historia detrás. Eso es lo que cuenta más allá de un partido. Un buen partido lo puede hacer cualquiera”. Sirvan estas palabras de Simeone antes de que el balón echara a rodar en Montjuic como premonición de lo que iba a ocurrir en la casa estacional del Barça. Enrique Cerezo se sumaba a su técnico. “Si Joao Félix marca espero que no lo celebre”, deseaba. La celebración o no en caso de que el luso marcara gol se convirtió en la comidilla futbolística de la semana. Y tan solo fueron necesarios 28 minutos de partido para salir de dudas.

Giménez, fuera de sitio, descolocó a su equipo y el Barça lo penalizó. Con tres toques se plantaron en el área rojiblanca donde Nahuel Molina no fue lo contundente que se debe ser en la mencionada zona del campo. Midió mal y se comió el pase filtrado a un Joao Félix que la picó como mandan cánones a la salida de Oblak. Un gol que, por si había dudas, sí celebró. Lo hizo con rabia, subido a la valla publicitaria del fondo donde se situaba la afición colchonera desplazada. Abrió los brazos más puro estilo Bellingham y se brindó así mismo una copa de autoreconocimiento.

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Celebración y beso provocador

Tras volver al césped, Joao Félix se marchó a su campo mientras mandaba un beso a la grada de los seguidores del Atlético, equipo al que pertenece y al que volverá a final de temporada si el Barça u otro club no abona su traspaso. “La celebración ha sido espontánea. Fue un alivio por lo que pasé este último verano. Solo mi familia y mi entorno saben lo que pasé y ha sido un alivio, especialmente para ellos. No tengo nada contra mis compañeros del Atlético. Les quiero mucho y quiero que les vaya lo mejor posible salvo contra nosotros”, desveló el portugués tras el partido.

A Joao Félix se le veía extramotivado desde el principio del partido. El azulgrana es uno de esos jugadores que se crecen con el morbo y al partido de Montjuic podía faltarle de todo menos eso. El cruce de declaraciones en la previa había contribuido a ello. “Había momentos que lo hacía muy bien, que trabajaba muy bien, pero hay que ser constante e igual llegó un momento donde él se cansó y ya no se veía aquí”, afirmaba Griezmann. “Hay cosas que no han ido del todo bien, pero no es culpa solo de… sino de varios”, le respondía Joao Félix.

Joao Félix celebra su gol anotado al Atlético (REUTERS).
Joao Félix celebra su gol anotado al Atlético (REUTERS).

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Pelea con Giménez

La tensión tal sobre el terreno de juego, que el luso llegó a vivir un pique con Giménez en el que el capitán rojiblanco, Koke, tuvo que intervenir para calmar al uruguayo, según captaron las cámaras de Movistar. La acción tuvo lugar en la primera parte, en un córner a favor del Atlético. El uruguayo se quitó de encima a Joao con un empujón que el portugués exageró tirándose al suelo. El central fue rápido a recriminarle la actitud al que era su compañero hasta agosto.

Me pegaste, me pegaste”, le espetó el portugués, a lo que Giménez respondió: “Sí, ¿te quieres pelear?”. El enfado del defensor iba a más, buscando al delantero y tras la intervención del árbitro, tuvo que ser Koke el que interviniera pidiendo templanza al charrúa, haciéndole ver que podía ser expulsado. “¿Has visto? Está buscando que veas la segunda, tranquilo”, le dijo Koke, algo que logró calmar a un Giménez que, ya con amarilla, se quedó en el vestuario en el descanso. Simeone no quiso arriesgar.

El encuentro fue vibrante y picante porque Joao Félix se enfrentaba por primera vez a su exequipo con la camiseta del Barça y acabó siendo determinante mostrando los retazos del cholismo que aún quedan impregnados en su juego. Realizó constantes ayudas defensivas a Cancelo, guardaba su posición, ganaba duelos individuales y recuperaba balones. Todo ello sin perder certeza en ataque. En otras palabras, hizo con el Barça lo que Simeone le exigía en el Atlético. Los rojiblancos no pudieron romper su maleficio de 17 años sin ganar a domicilio al Barça. Se interpuso en su camino un João Félix despampanante que abrió un debate con su actuación. ¿De qué color hubiera vestido en caso de haber jugado con esas ganas todos los partidos con el Atlético? En Madrid no te puedes encontrar a tu ex, pero en Barcelona sí.