El motivo por el que los ingenieros de F1 no quieren que los pilotos hagan trompos al final de una carrera

Los conocidos ‘donuts’ realizado por los pilotos al final de la carrera no son bien aceptados por los mecánicos de las escuderías, quienes quieren evitar desgastes en el monoplaza

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El piloto de Red Bull Max Verstappen celebra la victoria en Abu Dhabi y el final de temporada, en la que ha terminado campeón mundial. (REUTERS/Hamad I Mohammed)
El piloto de Red Bull Max Verstappen celebra la victoria en Abu Dhabi y el final de temporada, en la que ha terminado campeón mundial. (REUTERS/Hamad I Mohammed)

Una forma bien conocida de celebración por parte de los pilotos es la realización de trompos, popularmente conocidos como ‘donuts’. Una maniobra en la que giran el volante completamente mientras se aplica potencia al motor, lo que hace que las ruedas traseras pierdan tracción y el coche gire sobre su eje. Esta acción no está expresamente prohibida por la FIA, aunque existen excepciones, sin embargo, no suelen ser del agrado de los ingenieros y mecánicos de los equipos.

La Fórmula Uno puso el broche a su temporada el pasado fin de semana con la celebración del Gran Premio de Abu Dhabi. Max Verstappen volvió a demostrar su dominio cruzando la meta en primera posición, un buen colofón para el campeón mundial, que lo quiso celebrar deleitando al público con la realización de trompos. Fue el único piloto que realizó esta maniobra, al resto se lo prohibieron por radio los componentes del equipo. ¿A qué se debe esta negativa por parte de las escuderías?

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Estos giros de 360º provocan que el motor esté constantemente al límite de revoluciones, lo que hace que trabaje más y comience a calentarse rápidamente. Al ser un movimiento estático, es decir, sobre el propio eje del monoplaza, no entra aire por las ruedas para enfriarlo. Sin esta posibilidad, los componentes empiezan a expandirse y cambiar de forma por el extremo de calor, lo que provoca degeneración y cambios en la forma y tamaño, y puede llegar a causar graves daños en el motor. Los componentes de estos coches son muy sensibles a la par que caros, lo que al no estar diseñados para someterse a muchas revoluciones, puede resultar excesivamente caro para los equipos. Además del trabajo extra que supone para los mecánicos, que deben arreglar cualquier modificación sufrida en el monoplaza.

Existen limitaciones para realizar cambios sobre las piezas de los monoplazas. En el caso de los motores, los equipos solo pueden utilizar tres motores distintos durante la temporada, a partir del cuarto reciben sanciones. Ocurre lo mismo con las piezas de la caja de cambios, salvo alguna excepción que permite hasta cuatro modificaciones.

Es por esta razón que los trompos se suelen realizar al final de temporada, cuando ya no tienen que volver a utilizar el coche. Existen algunas excepciones, como es la posibilidad de que el piloto gane el campeonato antes de la última carrera. A menudo se puede ver al piloto celebrarlo con los famosos ‘donuts’ debido a que las posibles sanciones no le perjudicarían en la competición. Pese a esto, siempre suele volver a utilizarse el coche en el futuro, como puede ser para pruebas de conductores jóvenes. Así, los mecánicos prefieren ahorrar cualquier tipo de plus en el trabajo del monoplaza.

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La FIA no lo prohíbe

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La Federación Internacional del Automóvil no prohíbe esta maniobra, sino que se limita a poner una serie de restricciones o penalizaciones si la maniobra se considera insegura o incumple los códigos de conducta, dejando la decisión final a la aprobación del propio equipo. Las reglas establecen que los pilotos pueden “realizar un acto de celebración” siempre que se haga de manera segura, es decir, que no pongan en peligro a nadie y que puedan regresar al pit lane por sus propios medios. Con esto, son los equipos y los pilotos los que deben sopesar los riesgos y considerar las reglamentaciones antes de llevar a cabo la celebración.

Un ejemplo de sanción fue la que recibió Sebastian Vettel rompió en el Gran Premio de India de 2013. Tras ganar su cuarto campeonato mundial, el alemán condujo su Red Bull de regreso a la recta principal e hizo algunos giros frente al público. Luego salió del coche para seguir celebrando su victoria y su título, abandonando su coche en el circuito. Vettel fue multado y amonestado por violar las reglas.