Se cumplen 25 años del final de la ‘Era Clemente’, 25 de uno de los años más sonados para el fútbol español. España regresa al lugar de los hechos un cuarto de siglo después, con Luis de la Fuente en cabeza. La época de Javier Clemente como seleccionador español se recuerda como “una de las etapas más tormentosas” de la historia del fútbol español. No se clasificaron para el Mundial de 1998, ni tampoco consiguieron vencer a Chipre en la clasificación para la Eurocopa de 2000. Esto último, fue el detonante de un clamor que llegó hasta los partidos políticos, en el que PP, PSOE e IU pidieron ‘la cabeza’ del de Barakaldo.
Era 5 de septiembre de 1998. España llegaba a Larnaca (Chipre) para afrontar un partido clasificatorio para la Eurocopa del 2000. Los chipriotas dominaron el partido. Se adelantaron al final de la primera parte con un tanto de Engomitis. Goglic pondría el 2-0. Un tanto de Raúl a pase de Kiko recortó distancia, pero el cabezazo de Spolgaric devolvía la situación. Cerca del final, Morientes hizo el 3-2, insuficiente para revertir el resultado, que se saldó una derrota considerada “la más dura del fútbol español”.
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El resultado fue clave para que Clemente, mediante un “acuerdo bilateral”, abandonase la selección después de seis años de buenos resultados y decepciones, de victorias imborrables, derrotas inolvidables e imágenes icónicas. Después del partido, además de todo el enfrentamiento político, llegó a la opinión pública un posible espionaje del planteamiento de Clemente.
El seleccionador anunció en la rueda de prensa que cambiaría la ubicación del entrenamiento, no lo haría en el estadio de Laranca donde se disputaría el encuentro, sino en la capital, en Nicosia. Preparó el partido en un estadio en el que las oficinas del periodista Georgiou tenían una vista privilegiada. Era policía, responsable de los servicios de inmigración del país, y como si de una misión secreta se tratase, desde su ventana, tomó nota del planteamiento de España. Clemente no tuvo constancia de este rumor hasta que se rodó el documental “La España de Clemente” para Informe Plus+, como aniversario de los 25 años del final de su etapa. “Es igual, me da igual. Yo creía mucho en mi equipo y en mis jugadores. Cuando vi cómo tenía pensado jugar España, empecé a ser más optimista todavía”, confesaba en el documental.
Una apuesta innovadora fallida
La alineación del técnico resultó sorprendente. Acusado casi siempre de jugar con muchos defensas, incluso colocándolos de centrocampistas, Clemente formó un once con cinco delanteros. “A Clemente le dijeron siempre que era muy defensivo... Y aquel día jugamos, ¿tres defensas? Todos los demás para arriba”, rememora Santiago Cañizares, portero en aquella fatídica noche.
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Egomitis, Gogic y Spoljaric podrían ser los nombres de pociones pertenecientes la saga de cómics de Astérix, sin embargo, corresponden a los futbolistas que asestaron “la derrota más humillante de la historia del fútbol español”, tal y como apuntaban las crónicas deportivas de aquella época. “Creíamos que íbamos a someter mucho a Chipre. Teníamos esa intención. No nos extrañó que Clemente sacara un once tan ofensivo”, aseguró Etxeberria en una charla con Infobae España.
“Generamos ocasiones aquel partido, nos faltó eficacia. La sensación de juego fue bastante buena, pero cuando pierdes y, sobre todo, ante una selección menor, son malas noticias. Pero en cuanto al partido en sí, creo que fue bueno”, añade. La derrota, tal y como afirma Guillermo Amor, “derivó en cambios”. Concretamente en el capitán del barco, Javier Clemente dejó de ser seleccionador nacional. “Viendo el desenlace del partido, sabíamos que nos íbamos a meter en problemas y todo se iba a complicar más. Pero ninguno pensábamos que iba a ser tan dramático”, asegura Joseba, a Infobae España, sobre la marcha de Clemente del banquillo. “Él defendía siempre al futbolista. Acaparaba todo para que liberar al jugador. Cuando vimos que su situación empeoraba, que menos que defender de la misma manera a una persona que lo hacía con nosotros”, asegura el actual técnico del Eibar. “Más allá de su estilo de juego, la gestión grupal es la mayor faceta del entrenador”, añade.