Cuando Esperanza Aguirre pidió ‘la cabeza’ de Clemente, como seleccionador español, tras la debacle ante Chipre

España perdió por 3-2 en la clasificación para la Eurocopa del 2000, lo que se catalogó como la “derrota más dura del fútbol español”. El seleccionador llegó un acuerdo para abandonar la selección tras la presión pública

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El exseleccionador nacional, Javier Clemente, el día que España perdió contra Chipre por 3-2. (Miguel Berrocal)
El exseleccionador nacional, Javier Clemente, el día que España perdió contra Chipre por 3-2. (Miguel Berrocal)

Cañizares tomaba el relevo de Zubizarreta en la portería. Hierro se hacía con el brazalete de capitán tras la retirada del guardameta. 5 de septiembre de 1998. España estaba en Larnaca (Chipre) para afrontar un partido clasificatorio para la Eurocopa del 2000. La selección de Javier Clemente aterrizaba en la isla tras haber quedado eliminada del Mundial de Francia de 1998 en una fase de grupos aparentemente sencilla: perdió con Nigeria, empató con Paraguay y goleó a Bulgaria. Los chipriotas dominaron el partido. Se adelantaron al final de la primera parte con un tanto de Engomitis. Goglic pondría el 2-0. Un tanto de Raúl a pase de Kiko recortó distancia, pero el cabezazo de Spolgaric devolvía la situación. Cerca del final, Morientes hizo el 3-2, insuficiente para revertir el resultado, que se saldó una derrota considerada “la más dura del fútbol español”.

En aquella época, España estaba dividida entre defensores y detractores, como si de elegir entre el Barça o el Real Madrid se tratase. Tras la eliminación del Mundial, el presidente de la Federación en aquel entonces, Ángel María Villar, no destituyó a Clemente. Tampoco Esperanza Aguirre, que en aquel momento ocupaba el puesto de ministra de Educación en el primer gobierno de José María Aznar. Pero la derrota ante Chipre fue la gota que colmó el vaso, y hasta la mitad de los que habían sido fieles al seleccionador, entendieron que no podía continuar. Fue Aguirre quien lideró este sentimiento, defendiendo que la destitución de Clemente era un bien común.

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Los medios de comunicación se hicieron eco del discurso de la que después sería política del Partido Popular. La prensa dedicaba titulares al de Barakaldo pidiendo su cabeza. Aguirre pidió a la Federación de tomara medidas al respecto ante lo sucedido. “Un ministro no decide las técnicas en el fútbol, pero un ministro sí que tiene una inmensa decepción en este momento”, apuntó la ministra. “Los aficionados merecen que se les vuelva a subir la moral y que se les dé una luz en esta largo túnel que viene ya desde muy lejos”, agregó.

No tardó demasiado Clemente en responder al discurso de la ministra: “El día que los políticos hablen de fútbol, los de fútbol hablaremos de los políticos”. Hasta Izquierda Unida, oposición política a Aguirre, se unió a la petición. Su secretario federal de Educación, Cultura, Juventud y Deporte, Franco González, sugirió a la Federación que pidiese la dimisión de Clemente, puesto que si era destituido “el seleccionador nacional se llevará unos cuantos millones por hacer el ridículo”, dijo en septiembre de 1998.

Ataque de Clemente a la prensa española

Desde aquel 5 de septiembre del 98, los días siguientes para Clemente y el entorno de la selección española fueron un martirio. La prensa, los políticos, los aficionados... Todos se le echaban encima al seleccionador, menos sus jugadores. Ellos apoyaron al técnico hasta que dicha salida se efectuó “por el ambiente de violencia generado, que estaba afectando a los jugadores, y por el bien de la selección y del fútbol”, el 10 de septiembre de 1998 tras un “acuerdo bilateral”.

“Ni me han cesado ni he dimitido”, aseguró Clemente, en la rueda de prensa en la que anunció el final de la ‘Era Clemente’. En ella, atacó duramente a la prensa española por las continuas acusaciones que recibió, provocando “un ambiente gravísimo para los jugadores”, causantes de ese “acuerdo”. “El fútbol español está por encima de mí, porque yo hubiera aguantado, hubiera soportado ese clima”, aseguró aquel día de septiembre. Con su discurso, quiso dejar algún que otro mensaje a la prensa: “Solo he recibido puñaladas. Si de bien nacidos es ser agradecidos, alguno de ustedes no debiera haber nacido. A partir de ahora, borrón y cuenta nueva para algún periodista”.

Apoyo de sus jugadores

Sus jugadores apoyaron el discurso y la apuesta de Clemente hasta el final. Alkorta dijo en su día: “Hay rabia. Cuantas más burradas digan los periódicos, más aguantaremos con él”. Fernando Hierro: “Clemente es el cabeza de turco de la Prensa. Se falta el respeto al técnico y a los jugadores”. Raúl: “El entrenador está con fuerzas y quiere seguir, los jugadores estamos con él”. Morientes: “Yo quiero que siga porque confía en mi. Me gusta cómo trabaja y su forma de tratarnos”. Luis Enrique: “Siempre se le ha cuestionado, pero sabemos los intereses que hay en la Prensa”. Abelardo: “Puede que la gente sea tonta porque se deja influenciar. Parece que perdiéramos Gibraltar”