Los pilares maestros del edificio que se derrumbó en Teruel estaban dañados y todo apunta a “una causa activa”

La noche anterior, varios vecinos del edificio estuvieron hasta las 23.00 horas tratando de achicar el agua que “salía por la pared”

El edificio, en la calle San Francisco, había sido desalojado previamente.

El colapso del edificio que ha dejado sin casa a 21 familias en Teruel podría haberse originado “hace escaso tiempo” y tratarse “un fallo en el terreno”, según ha explicado la presidenta de la demarcación de Teruel del Colegio de Arquitectos de Aragón, María Castel, en declaraciones al diario Heraldo. La arquitecta ha indicado que “por lo rápido que sucedió todo, se entiende que la causa del colapso es algo activo. Se ha podido producir en escaso tiempo, pero es pronto como para saber cuáles han sido las razones concretas”.

Caster ha explicado que la antigüedad del edificio, que tiene 49 años, o el desnivel entre las calles sobre las que recaen sus fachadas, en principio, no suponen un factor de riesgo. En esta sentido, ha apuntado a “una causa activa y no a un proceso lento”.

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Los pilares maestros del edificio de la calle San Francisco que se derrumbaron el pasado martes provocando el hundimiento de bloque estaban dañados, con numerosos desconchones y desprendimientos, según se puede observar en las imágenes tomadas por uno de los vecinos del edificio poco antes del siniestro y que han sido compartidas por redes sociales.

Los expertos señalan, aunque sin confirmar, que las causas del derrumbe, que no dejó ningún daño personal, podrían deberse a las lluvias que habían azotado a la ciudad en los últimos días. La calle San Francisco es una cuesta a la que van a parar la mayoría de bajadas de agua del centro de la ciudad y, la noche anterior, varios vecinos del edificio estuvieron hasta las 23.00 horas tratando de achicar el agua que “salía por la pared” en el garaje para poder acceder a sus vehículos.

Al día siguiente por la mañana, los vecinos comenzaron a notar los crujidos del edificio y avisaron al ayuntamiento y a los bomberos. Poco después de que el último vecino saliera, la finca se desplomó ante los ojos de sus inquilinos que veían como se quedaban sin casa. Ahora, han reclamado al ayuntamiento que no escuchara las quejas, aunque la alcaldesa asegura que estas no eran referidas al estado del edificio, sino a la filtración de agua.

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